La mina La Alumbrera emplea a unos 1.800 obreros, de manera directa, con salarios que van desde casi 3.000 mil pesos que pueden hasta duplicarse con premios o distintos beneficios. Pero sólo entre 200 y 300 empleados viven en las tres ciudades vecinas. El resto se esparce cuidadosamente en una amplia región que incluye a las provincias linderas. La estrategia deliberada de la empresa es distribuir la captación de mano de obra de manera de evitar la concentración en pueblos o ciudades. Buscan que las posibles consecuencias indeseadas en la salud de los empleados puedan generar masa crítica en determinado municipio o bien engrosar inconvenientes estadísticas en los hospitales. Muchos vecinos de esas localidades, consultados por La Capital, denunciaron que en la última década se incrementaron los casos de cáncer, problemas respiratorios y en la piel. Pero por ahora, se les hace difícil recopilar y exhibir estadísticas fehacientes que demuestren una tendencia.



























