Río de Janeiro/Belo Horizonte/Río Grande del Sur.- Las intensas lluvias que azotan la región sudeste de Brasil, así como la sequía que castiga el sur del país, mantienen al gigante sudamericano en estado de emergencia y vienen dejando un rastro desolador de destrucción, millones de damnificados y al menos seis muertos hasta hoy.
Las tormentas que se vienen registrando en Minas Gerais han llevado a la Defensa Civil a decretar el estado de emergencia en 52 ciudades. Asimismo, desde octubre pasado, cuando comenzó el período de lluvias, fueron confirmadas seis muertes y unos dos millones de personas resultaron afectadas por los temporales, que se prevé continuarán por al menos 48 horas más.
Todas las víctimas mortales perecieron en medio a derrumbes, bajo los escombros, o fueron arrastradas por la corriente.
En la madrugada de hoy, en la turística e histórica ciudad de Ouro Preto, una carretera se derrumbó provocando la sexta vícitma mortal y 150 vecinos del lugar fueron instados a abandonar sus casas ante el peligro de nuevas inundaciones y avalanchas.
El gobernador de Minas Gerais, Antonio Anastasia, dijo hoy que por el momento sólo se debe pensar en evitar que haya más pérdidas humanas. “Después de que se restablezca la normalidad vamos a hablar de valores mayores de reconstrucción”, dijo Anastasia.
Añadió que por el momento se le está ofreciendo “lo básico” a los damnificados: “Agua, colchones y canastas de alimentos. También estamos retirando a las personas de las áreas de riesgo”.
Indicó, además, que el gobierno provincial está trabajando en la búsqueda de soluciones para la contención de los desbordes y el drenaje de los ríos.
En tanto, en la región serrana de Río de Janeiro, donde hace un año las lluvias provocaron la muerte de 900 personas y dejaron unos 75.000 damnificados, el tiempo dio hoy una tregua, aunque el Ministerio Público carioca insiste para que la población se mantenga en alerta y abandone sus hogares en cuanto escuche la señal sonora que avisa sobre la inminencia del peligro y se refugie en los lugares preestablecidos para tal fin.
Según el último balance oficial, divulgado hoy por la Secretaría de Estado de Defensa Civil y del Cuerpo de Bomberos de Río, tres personas murieron, 777 tuvieron sus casas destruidas por la tormenta, y 3.108 personas tuvieron que abandonar sus hogares bajo riesgo de derrumbe.
Las ciudades de la región: Petrópolis, Teresópolis y Nueva Friburgo, decretaron el estado de atención o alerta, mientras que en la capital provincial Río de Janeiro, las precipitaciones provocaron el lunes el caos en el aeropuerto Santos Dumont, que tuvo el 46,6 por ciento de los vuelos con atraso y el 33 por ciento cancelado.
La principal terminal aérea de Río retornó hoy a la normalidad.
En Espírito Santo, estado fronterizo con Río, fueron afectados por las precipitaciones 18 municipios, hay más de 10.000 damnificados y 381 edificios estropeados.
Mientras las lluvias hacen estragos en el sudeste, en el sur del país, 33 municipios decretaron el estado de emergencia a raíz de la sequía, que afecta a más de 222.000 personas.
La previsión es que el tiempo se mantenga parcialmente nublado hasta el miércoles, y existe la posibilidad de que el jueves se registren lluvias en algunas zonas aisladas en el noreste del estado.
La presidenta Dilma Rousseff, que se encuentra de vacaciones en Bahía, telefoneó hoy al gobernador de Minas Gerais, Antonio Anastasia, para poner a su disposición todos los recursos del gobierno federal, como dinero o recursos humanos, que sean necesarios para enfrentar la situación.(DPA)