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El Papa Francisco formula silenciosa condena al aborto en su visita a Corea del Sur

También cargó contra los religiosos que viven en forma suntuosa e insistió en la necesidad de que el clero mantenga el celibato. Unas 800 mil personas asistieron a la misa

Domingo 17 de Agosto de 2014

El Papa Francisco evita por lo general aludir a cuestiones culturales espinosas como el aborto aduciendo que la doctrina de la Iglesia católica sobre la santidad de la vida es bien conocida.

Pero ayer formuló una intensa aunque silenciosa declaración contra el aborto durante su visita a Corea del Sur, deteniéndose a orar frente a un monumento para bebés abortados en una comunidad dedicada a cuidar de pacientes con severas incapacitaciones genéticas que suelen argüirse como justificación para abortar.

Francisco inclinó la cabeza para orar frente al monumento —un jardín moteado de cruces blancas de madera— y habló con un activista antiaborto sin brazos ni piernas.

También pasó una hora bendiciendo a docenas de coreanos incapacitados que viven en la comunidad de Kkottongnae, fundada por un sacerdote en los años 70 para recoger a niños y adultos incapacitados abandonados por sus familias. Todavía existen un tremendo estigma y discriminación en Corea del Sur en perjuicio de los incapacitados.

Francisco acarició y abrazó a cada uno de los residentes de la comunidad y pareció conmovido cuando una de las ancianas con parálisis cerebral, Kim Inja Cecilia, le entregó un origami en forma de cigüeña que ella misma había hecho con sus pies.

Corea del Sur prohibió el aborto en 1953 con excepciones por violación, incesto o trastornos genéticos severos. El tribunal constitucional ratificó la prohibición en 2012.

Pero los activistas dijeron que durante décadas las autoridades se han hecho de la vista gorda en este país con una de las menores tasas de nacimientos en el mundo.

Francisco se refirió a la "cultura de muerte" durante su homilía del viernes. Pero por lo general se ha abstenido de formular condenas enérgicas del aborto, para decepción de los católicos conservadores.

Criticó a religiosos ricos. También ayer el Papa criticó la "hipocresía" de los religiosos que viven de forma ostentosa.

El pontífice censuró "la hipocresía de los hombres y mujeres consagrados que profesan el voto de pobreza y, sin embargo, viven como ricos" en su encuentro con 4.000 miembros de las comunidades religiosas surcoreanas en el complejo de Kkottongnae, unos 100 kilómetros al sur de la capital.

Esta actitud "daña el alma de los fieles y perjudica a la Iglesia", según Francisco, que advirtió al clero de Corea del Sur (un país que ha protagonizado un rápido progreso material en las últimas décadas) del "peligro que plantea el consumismo sobre la pobreza de la vida religiosa".

 

Sobre el celibato. Sobre la castidad de los religiosos, Jorge Mario Bergoglio expresó que todos saben "lo exigente que es y el compromiso personal que comporta", y reconoció que existen "tentaciones en este campo" a las que combatir con "humilde confianza en Dios, vigilancia y perseverancia".

El Papa, que en otras ocasiones ha manifestado una posición abierta a la hora de abrir un debate sobre el celibato, insistió sobre la castidad del clero.

Antes de la visita a Kkottongnae, en la emblemática plaza de Gwanghwamun de Seúl unos 200.000 invitados y otros 600.000 fieles que acudieron espontáneamente, según cifras de la policía, brindaron su mayor baño de masas al obispo de Roma, que beatificó a 124 mártires de la primera generación de víctimas de la persecución religiosa en Corea de los siglos XVIII y XIX.

Ataviados con camisetas y gorras de Francisco y con cánticos de "viva Papa, viva Papa", los católicos surcoreanos arroparon al pontífice mientras saludaba desde su papamóvil blanco descubierto en un recorrido de unos 500 metros por la avenida de Sejong-daero hasta llegar al altar provisional ubicado en Gwanghwamun, en el centro histórico de la capital.

El Papa argentino viajará este domingo (ayer a la noche según hora argentina) a Haemi, unos 100 kilómetros al sureste de Seúl, para oficiar la misa de clausura de la VI Jornada de la Juventud Asiática (JJA), que ha atraído a unos 6.000 jóvenes de 23 países del continente.

Francisco permanecerá en Corea del Sur hasta mañana, día en que regresará a Roma tras una visita que se considera histórica al ser la primera de un Papa en dos décadas a Asia Oriental y la primera en 25 años a Corea del Sur, donde residen 5,4 millones de católicos, más del 10 por ciento de la población.

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