La tormenta de nieve bautizada Filomena desató una pesadilla en todo el centro y este de España, con Madrid como epicentro del desastre: ciudadanos atrapados toda la noche en sus coches, árboles caídos, peligro en las cornisas, calles bloqueadas y servicios de emergencia que no podían moverse. El alcalde, José Luis Martínez-Almeida, pidió a los ciudadanos que permanezcan en sus casas ante una situación “muy grave”.
La mayor y más extensa nevada en medio siglo ofreció imágenes surrealistas en la capital, aseguró el diario El País de España, como un trineo tirado por perros circulando por la calle y esquiadores en la Puerta del Sol, la Gran Vía o la carretera de circunvalación M-30 pero, según se iba intensificando la nevada en la noche del viernes al sábado, todo fue empeorando, con miles de personas bloqueadas en sus coches. Casi 1.500 personas han sido evacuadas y por la tarde del sábado ya no quedaba nadie atrapado.
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Una pareja falleció al ser arrastrado su coche por la corriente en Mijas (Málaga) y el cadáver de un hombre de 54 años sepultado por la nieve fue localizado en Zarzalejo (Madrid). Sumados a un indigente muerto de frío en Calatayud (Zaragoza), son cuatro víctimas mortales. Las clases se suspendieron en Madrid y en Castilla-La Mancha lunes y martes, mientras las previsiones apuntan a que, después de la gran nevada, llegará una intensa ola de frío.
Rubén del Campo, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), negó que hayan fallado las previsiones. La nevada caída en Madrid “es la mayor desde 1971”, tal y como se llevaba días alertado. El azote de nieve ininterrumpido duró casi 30 horas, que se han traducido en “una capa de 25 o 30 centímetros”.
En Madrid, unos 1.300 coches fueron rescatados de las carreteras por bomberos, Guardia Civil y 150 efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME) del Ejército. Dentro, según el balance ofrecido por Interior, había casi 1.500 personas que han sido puestas a salvo. “La situación poco a poco va mejorando”, aseguró a las 15 David García, portavoz del 112.
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Dos argentinos que viven en las afuera de Madrid, en Torredolones (norte) y Móstoles (sur), coincidieron en que al principio fue que pasaron de “flipar” (entusiasmarse) por la nevada a sentir “temor” porque empezaron a tener dificultades para concurrir al trabajo o abastecerse en los supermercados.
La argentina Fabiana Basso, que vive desde hace 20 años en el ayuntamiento de Torrelodones, unos 24 kilómetros al noroeste de Madrid, camino a la sierra de San Lorenzo del Escorial, contó a Télam que “nuca se vio algo así”.
En tanto, Ariel Gómez, que vive en la ciudad de Móstoles, 20 kilómetros al sur de Madrid, contó que se encontraba “confinado, sin poder ir a trabajar por los cortes en las rutas”.
“El primer día fue hermoso ver nevar, sobre todo por los chicos, pero ahora la situación no es tan agradable y empezamos a tener problemas de abastecimiento porque los supermercados están cerrados”, dijo el argentino que trabaja en un restaurante de Pozuelo de Alarcón también a Télam.
La mayoría de las carreteras de Madrid siguieron impracticables, por lo que el servicio 112 reclamó a los ciudadanos que no cojan el coche bajo ninguna circunstancia, solo servicios esenciales y con cadenas.
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Desde las 9 del viernes hasta las 16 del sábado, el 112 ha gestionado 2.320 problemas de tráfico y 277 accidentes. Los bomberos del Ayuntamiento de Madrid han hecho 84 intervenciones, entre ellas el rescate de personas en vehículos.