Japón ejecutó ayer a tres asesinos convictos, entre ellos un homicida múltiple que mutiló los cadáveres de una niña y de tres jovencitas a fines de la década de 1980.

Japón ejecutó ayer a tres asesinos convictos, entre ellos un homicida múltiple que mutiló los cadáveres de una niña y de tres jovencitas a fines de la década de 1980.
Tsutomu Miyazaki, de 45 años, que asesinó y mutiló a una niña y a tres adolescentes, fue ahorcado en un centro de detención en Tokio, dijo el ministro de Justicia, Kunio Hatoyama.
Miyazaki cometió los asesinatos a finales de los años 80 "para satisfacer sus necesidades sexuales", según concluyó el Tribunal Superior que lo juzgó.
El asesino grababa sus actos en videos. Después, al parecer, rompía los huesos de las niñas o las descuartizaba.
Luego, dejaba los huesos en cajas de cartón junto con una carta firmada con su pseudónimo "Yuko Imada".
También quemó él cadáver de una niña de cuatro años y dejó los huesos en el umbral de su casa, indicaron investigadores policiales.
Los investigadores establecieron, también, que Miyazaki devoró parte de la mano de una de sus víctimas y se bebió la sangre.
Los otros dos ahorcados ayer fueron Shinji Mutsuda, de 37 años, condenado a muerte por haber matado a dos personas tras robarles en 2005, y Yoshio Yamazaki, de 73 años, por el asesinato de dos mujeres en 1985 y 1990. El detenido, quien intentó cobrar el seguro de vida de sus víctimas, fue ejecutado en la prisión de Osaka.
"Ordené las ejecuciones porque (los convictos) cometieron actos de una crueldad indescriptible", dijo Hatoyama.
Japón, una de las escasas naciones del mundo industrializado donde todavía existe la pena capital (además de Estados Unidos), ha acrecentado el ritmo de ejecuciones durante el año pasado.
Las tres ejecuciones de ayer llevan a 13 la cifra de convictos que han sido ahorcados en los últimos seis meses.
El jefe de gobierno japonés, Yasuo Fukuda, explicó que Japón mantendrá la pena de muerte, ya que existe un amplio apoyo de la población que se muestra a favor de ella para castigar los crímenes violentos. (DPA)



