“Estoy vivo para contarlo, si no estaría en Chacarita”. Con esa frase, Pablo, la víctima del accidente ocurrido en el barrio porteño de Belgrano, resumió el impacto físico y emocional de un episodio que pudo haber terminado en tragedia. En diciembre pasado, una placa de vidrio se desprendió de un balcón de un cuarto piso y cayó directamente sobre su cabeza mientras tomaba una gaseosa en la vereda de una cafetería.
El hecho ocurrió en un local ubicado sobre Ciudad de la Paz 353, y quedó registrado por una cámara de seguridad. El video comenzó a circular en las últimas horas y reavivó el debate sobre la seguridad edilicia y la responsabilidad de consorcios y constructoras.
El momento del impacto
“Cuando cae el vidrio quedo inconsciente unos treinta segundos, más o menos”, relató Pablo en declaraciones televisivas. Los primeros en asistirlo fueron los empleados de la cafetería, identificada como Candela, que reaccionaron de inmediato ante la gravedad de la escena.
Tras los primeros auxilios en el lugar, fue trasladado al Hospital Pirovano, donde le realizaron un torniquete de urgencia para controlar el sangrado. “Podría haber perdido el brazo… o la vida directamente”, recordó. Luego fue derivado a la Clínica Zabala, donde permaneció internado entre el 13 y el 20 de diciembre.
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Lesiones graves y una recuperación lenta
El saldo fue severo: 30 puntos de sutura en la cabeza, múltiples cortes y un tendón seccionado en un brazo, que requirió cirugía. “Ahora tengo dolores de cabeza, dolores en el brazo y tengo que hacer rehabilitación”, contó. Durante semanas, dependió de su familia para tareas cotidianas: “Para cortar una carne me tenía que ayudar mi vieja, mi cuñado o mi hermana”.
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Pese a la gravedad del cuadro, Pablo insiste en que su supervivencia fue “un milagro”. “Doy gracias a Dios”, repitió.
Sin contacto ni disculpas
Uno de los aspectos que más malestar le genera es la falta de respuesta por parte de los responsables del edificio. “Nadie habló conmigo. Nadie me pidió perdón, ni siquiera se acercaron”, afirmó. Actualmente se encuentra bajo asesoramiento legal, evaluando los pasos a seguir.
Según las primeras reconstrucciones, el departamento desde donde cayó el vidrio pertenece a una persona que reside en Córdoba y utiliza la vivienda de manera ocasional. No se encontraba en el lugar al momento del accidente.
El relato de los testigos del bar
Lautaro, uno de los empleados de la cafetería, describió el impacto como “un estruendo muy fuerte”, al punto de creer inicialmente que se trataba de un choque vehicular. “Cuando salimos, lo vimos bastante desvanecido y aturdido”, explicó en declaraciones a Todo Noticias.
Por prevención, los empleados decidieron refugiarse debajo del balcón, ante el temor de que siguieran cayendo fragmentos. “No sabíamos si iban a caer más vidrios”, explicó. En ese lapso, sentaron a la víctima, limpiaron la herida y controlaron la hemorragia hasta la llegada de la ambulancia.
Tras el hecho, el encargado del edificio permitió el ingreso a la vivienda para retirar el resto del cristal del balcón y evitar nuevos riesgos. La cafetería, por su parte, reordenó las mesas de la vereda como medida preventiva.
2026-01-08 vidrio palermo