Pandemia

Beatriz Sarlo ratificó en la Justicia que le ofrecieron la vacuna y señaló al gobierno de Kicillof

Citada como testigo en la causa del "Vacunatorio VIP", la ensayista implicó a la administración bonaerense y mencionó a la propia esposa del mandatario

Miércoles 10 de Marzo de 2021

Otra fuerte polémica en torno al manejo discrecional de las vacunas se generó este miércoles a partir de que la escritora Beatriz Sarlo confirmó ante la Justicia federal que le ofrecieron en enero vacunarse contra el coronavirus cuando aún no le correspondía.

  Citada como testigo en la causa que investiga el posible desvío de dosis, en el marco del caso popularizado como “Vacunatorio VIP”, la reconocida intelectual declaró que a fines de enero fue tratada de contactar por la administración de Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires para participar de un operativo de vacunación para personas reconocidas, con el objetivo de aumentar la confianza en la vacuna Sputnik V.

  El hilo de la invitación, según Sarlo, fue el siguiente: señaló que la esposa del gobernador Kicillof, Soledad Quereilhac, se contactó con su editor, Carlos Díaz, director de Editorial de Siglo XXI —que le publica sus obras y también las de Kicillof—, para ofrecerle la posibilidad de recibir la vacuna.

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  Al salir de Tribunales, y en una nota con una radio, Sarlo declaró: “Cualquier cosa que sale de los protocolos legales comienza siendo por debajo de la mesa”. Pero luego se arrepintió, se retractó y admitió haber utilizado la frase fuera de lugar: “Me autocritico fuertemente, no he debido decir ’por debajo de la mesa’”.

   “No acepté vacunarme porque tengo ética”, dijo la ensayista. Al salir de Tribunales, contó: “El ofrecimiento fue a fines de enero por intermedio de mi editor. Por lo que yo entendí, desde provincia de Buenos Aires estaban vacunando para lograr fotos que persuadieran a la gente. En ese momento todavía había cierta duda de la efectividad de la vacuna. Yo soy de Capital, no estaba anotada en el registro. Como Soledad fue alumna mía, ella se puso en contacto con mi editor”, explicó.

  “Yo no tendría problemas en ponerme la vacuna, pero no quería que la vacuna se transforme en un toma y daca, por vacunar a una persona conocida. Estaba esperando que me tocara de acuerdo a mi edad y mi lugar de residencia”, señaló.

Mails

Sarlo acompañó su declaración con un documento en soporte digital, los correos electrónicos con su editor, Carlos Díaz, quien en el primer mail, le dice: “Querida Beatriz, (...) Me llamó Soledad Quereilhac porque está colaborando con la campaña de concientización para que la gente se vacune. Me pidió una mano para contactar alguna gente, empezando por vos. Es una campaña bien pensada (o sea, no le van a dar un uso político berreta, pero claramente es la campaña a favor de la vacunación de la Provincia de BA). Mi primera reacción fue pensar que vos jamás te prestarías pero frente a la posibilidad de que te puedas vacunar de inmediato me pareció que tenía que preguntarte. Es todo ‘por derecha’, nada trucho”.

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Correo que data del 22 de enero, Díaz amplía: “Mucha gente conocida se va a vacunar y la idea es que después comenten que ya lo hicieron, que se saquen una foto o que su nombre circule en listas de personalidades que dieron el paso. Cada uno hace lo que quiere, no hay condiciones (la única es que se pueda decir que la persona se vacunó) aunque obviamente para que funcione la idea es que la noticia circule lo más posible” (...) Pensé que tus ganas de volver a circular por el mundo cuanto antes podía hacer que vieras el plan con más encanto. Decime que te parece y contá conmigo para gestionar los detalles en caso de que aceptes”.

La respuesta de Sarlo llegó ese mismo día: “Querido Carlos, me parece muy bien hacer campaña para que la gente se vacune. Pero me resulta un poco violento recibir a cambio el premio de la vacuna (...) Parece una campana de los que pueden vacunarse ya, sin hacer colas ni esperar turnos. Me parece mal ese ejemplo de intelectuales que reciben ese privilegio (...) No tengo ningún inconveniente de que se utilice mi nombre expresando mi deseo de vacunarme. Pero no quiero vacunarme antes de que me toque solo porque soy un nombre conocido. No me parece ético”.

Sarlo remata: “Soledad debería pensar este aspecto de su idea. Fue a la Facultad de Filosofía y Letras no a estudiar publicidad a todo trapo sino para aprender a reflexionar sobre las consecuencias de la primera idea que se le pase por la zabiola. Podés pasarle este mensaje si te parece que ayuda a no precipitarse con la primera idea publicitaria, sin pensar en la dimensión moral de todo el asunto”.

El editor responde, por último: “Querida Beatriz, entiendo lo que decís y se lo comentaré a Soledad (...) Ya aceptaron un montón de figuras y creo que lo que Soledad quería aportar era riqueza y diversidad, y por eso a la lista de actores, deportistas, etc”.

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