La fiscalía de Dolores, donde se lleva a cabo el juicio a los 8 rugbiers por el asesinato de Fernando Báez Sosa, perpetrado el 18 de enero de 2018 en Villa Gesell, solicitó imputar por falso testimonio a T.l.C, el denominado rugbier Nº11, y a Juan Pedro Guarino, quien fue sobreseído junto a Alejo Milanesi tras permanecer ambos algunos días detenido junto al resto en el inicio de la instrucción de la causa. Hay un pedido de prisión perpetua para los ocho rugbiers acusados.
Durante su exposición, el fiscal Juan Manuel Dávila sostuvo que tanto uno como el otro "se ubicaron a dos o tres metros de donde se producía el ataque y posterior homicidio a Báez Sosa", de modo que consideró que ambos mintieron en su declaración al ser solicitados por el Tribunal.
Durante su testimonial llevada a cabo la semana pasada a pedido de la defensa, recordó: “Salgo y veo a mi izquierda que Luciano Pertossi se estaba peleando con otro chico. Él cruza y voy a ver cómo estaba. En eso viene Ciro Pertossi y luego escucho gritos a mi derecha, Luciano y Ciro se levantan y se van. Yo imaginé que iban a pelearse de vuelta y no lo podía creer. Por lo que yo miro, veo a todos los otros los perdí y veo a Máximo Thomsen y a un chico tirado en el piso que después me entero de quién era. Cuando vi eso no lo podía creer me enojé muchísimo y me fui”.
Conforme a su declaración, adujo que su alejamiento de la escena del crimen ocurrió porque estaba cansado del comportamiento violento que ostentaban los acusados. “Habíamos ido de vacaciones a pasarla bien, ellos ya se habían peleado otras veces. Yo había hablado con mi mamá y mi novia que, si volvía a pasar, yo me iba a volver de las vacaciones. No fue difícil señalarlos, quiero que se hagan cargo de lo que hicieron”, dijo al retirarse de la sala, en un breve diálogo con la prensa.
En tanto, la fiscalía y la querella consideraron innecesaria la testimonial de Milanesi, el otro joven que integraba el grupo y que resultó sobreseído por falta de mérito.
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Quien sí habló ante los jueces y las partes fue T.I.C, el rugbier Nº11. Se trata del chico de Zárate que era menor al momento del hecho y acompañaba a los acusados aquel 18 de enero de 2020. Sin embargo, nunca fue imputado en el expediente por falta de pruebas.
T.I.C admitió que conocía a todos los acusados, que era compañero de colegio de Luciano Pertossi y que con el resto eran “conocidos de la vida”. También identificó a Thomsen, a Viollaz y a Ciro Pertossi en medio del ataque a Báez Sosa, aunque sin ofrecer precisiones sobre los roles que ocupó cada uno en aquella madrugada del 18 de enero frente a las puertas del boliche Le Brique.
“Me acerco y me muevo en forma de medialuna en la zona de la pelea, me quedé parado mirando para todos lados, se escuchaban gritos. Recuerdo tener cerca a Máximo Thomsen y a Ciro (Pertossi). Había gritos por todos lados, no sabía qué hacer. En un momento vi a alguien en el piso y ahí le pongo el brazo a Máximo en el pecho y lo tiro para atrás, yo no soy de pelearme, lo hice con intención de que no se pelee más. Hice eso y me miró, pero no puedo recordar si continuó. No recuerdo si pegaron, no estoy seguro, no vi bien”, describió.
El testigo fue consultado sobre qué concepto tiene respecto de los acusados, y respondió: “No puedo dar un concepto porque para mí son buenos chicos”.