Franco Colapinto tuvo dos momentos reconfortantes dentro de un sábado que no fue bueno para nada en Interlagos. Uno, pese a todos los problemas que tuvieron los Alpine bajo la lluvia, al menos finalizó la clasificación delante de su compañero Pierre Gasly. Siempre se valora eso, en el contexto en que sucedió, más. El otro fue cuando ya se retiraba del autódromo, luego de las reuniones técnicas donde buscó con sus ingenieros desentrañar los inconvenientes. Hasta el alma le llegó el gol en el último instante del ecuatoriano Enner Valencia, que le daba a Boca el título más agónico de su historia. Claro que lo más importante se escribirá este domingo desde las 14. Qué primará más, el buen viernes con piso seco o el malo con el agua.
Todo lo bueno que había insinuado el viernes se hizo añicos el sábado. Es que después de terminar 9° y 11° las primeras prácticas (con el sorprendente Gabriele Minni 7° en la FP1), todo cambió. Hubo razones. En el último ensayo Alpine modificó las condiciones del auto para tratar de adaptarlas a la lluvia que ya se sabía que venía. Ya ahí tuvo el primer indicio de que el camino se haría cuesta arriba y que ya no estarían arriba de los Racing Bulls como el primer día.
Y se confirmó bajo la intensa lluvia que, primero postergó hora y media el inicio, y luego dejó a los Alpine tirados. Pese a que los tiempos obviamente mejoraban vuelta a vuelta, nunca Colapinto y Gasly se mostraron competitivos. Y eso que estuvieron en una ventana que les permitió ser de los últimos en registrar tiempos. Ni así pudieron. Menos el francés, que hasta tuvo rebufo de su compañero en el ingreso a la recta y, pese a mejorar su crono, no le alcanzaría para superarlo, quedando 17° y 18°. en el clasificador pero con monstruos atrás.
Subieron los dos pero con monstruos atrás
Las penalizaciones a Max Verstappen y Lewis Hamilton les permitirán largar 15° y 16°, pero no es ningún consuelo pensando en los peso pesados que tendrán detrás. Y sobre todo porque el equipo espera que se repitan condiciones climáticas para la carrera, algo que no está del todo claro.
Al no pasar el primer corte, algo que casi no le sucedió este año, Colapinto fue de los primeros en hablar en zona mixta y le dedicó un tiempo pactado a la prensa escrita. Su cara lo decía todo, aunque luego, cuando tomó el monopatín para irse al otro extremo del paddock donde está el hospitality de su equipo, tuvo un trayecto más distendido.
Primero cruzó palabras con sus representantes, la española María Catarineu y el inglés Jamie Campell-Walter, que lo reconfortaron y hasta se permitió sonrisas. Y luego le tocaron la espalda y detuvo su marcha para darse un abrazo con el hombre que le abrió la puerta a la Fórmula 1, James Volwes.
Lo extraño del encuentro fue que, mientras hablaban afectuosamente, el piloto de Volwes Alex Albon estaba yendo por un gran paso a la Q3, además de tener a Carlos Sainz en Q2. Lo que pinta de cuerpo entero el afecto y el respeto mutuo que se profesan con el director deportivo de Williams.
Y hubo un dato más que habló de que Colapinto se lo tomó con más calma. Se paró a firmarle un autografo a un niño y, ya en la puerta del hospitality, muy amablemente se prestó a dos fotos, de una pareja argentina enfundadas en chombas de Ferrari.
Qué puede pasar en la carrera de Interlagos
La gran pregunta es qué le conviene a los Alpine. Si largar con piso seco dónde mostraron fortalezas pero deberán remarla desde muy atrás, o que siga lloviendo, que es donde puede pasar cualquier cosa.
Difícil saberlo. Por lo pronto les quedó claro a todos que el estreno de las gomas de lluvia extrema con la que todos corrieron en la Q1, a Alpine les cayeron pésimo. No se sabe qué hubiera pasado con intermedias, que se usaron en Q2 y Q3, y es más factible que los equipos usen en carrera, ya que la FIA dificilmente largue si diluvia. Aunque esta vez se la jugó y no apostó por pasar la clasificación para el domingo, como en 2024.
Sea como sea, las 71 vueltas que le esperan a Colapinto no serán fáciles para el objetivo de sumar por primera vez en Interlagos. Hay poco recorrido en la largada hasta la S de Senna pero puede adelantar como tiene a todos acostumbrados. Ese será seguramente, como en México, la señal de que puede enderezar un fin de semana que se torció. Nada está dicho, claro, siempre lo que cuenta es la carrera.