Escenario

Gustavo Postiglione filma en vivo, en un hecho casi inédito en la historia del cine

Hoy, a las 21, desde el Complejo Atlas, el director local rodará y emitirá la película "Simulacro", que se verá por Octubre TV y también por pantalla gigante en la puerta de la sala de calle Mitre

Jueves 04 de Febrero de 2021

Filmar una película no es cosa de todos los días, pero filmar en vivo es un hecho que tiene apenas dos antecedentes en el mundo. Uno fue Francis Ford Coppola en cortometrajes realizados en universidades estadounidenses con su proyecto experimental “Distant Vision”; otro fue Woody Harrelson en la película “Lost in London”. El tercer caso en la historia del cine, según estos datos, es Gustavo Postiglione, que hoy, a las 21, en el Complejo Cultural Atlas de calle Mitre 645, en Rosario, filmará en vivo “Simulacro”, que se emitirá por streaming en Octubre TV y se verá gratis en una pantalla al aire libre ubicada en la vereda, con corte de calle pedido para la ocasión. “Mi espíritu amateur es lo que me mantiene con ganas de seguir probando cosas nuevas”, le dice Postiglione a La Capital acerca de esta película que será filmada en plano secuencia dentro de la siguiente lógica: se filma, se ilumina, se actúa, se musicaliza, se edita mientras se proyecta y se emite. Arriesgado sí, tanto que puede salir muy bien, como puede salir muy mal. Pero no hay hecho artístico sin riesgo.

  Lara Todeschini, Claudia Schujman y Gustavo Guirado son los protagonistas de “Simulacro”. La historia tiene un guiño a una de las películas preferidas de Postiglione, “París, Texas”, aquella inolvidable historia de amor y desamor dirigida por Win Wenders y protagonizada por Harry Dean Stanton y Nastassja Kinski; y además se vincula con un género que también seduce al director rosarino, el de acción.

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  Filmada en blanco y negro, la trama atraviesa el derrotero de una actriz y un director que ensayan una obra que es otra versión de una película con la que el director quedó impactado a principios de los 80. Desde aquí “Simulacro” se propone como “un manifiesto crítico sobre el valor de la ficción en la narrativa actual, sobre la copia, la imitación y la carencia de ideas de un director que se cuestiona a sí mismo y al entorno. También pone en duda el valor y los contenidos del cine actual pre formateado por las grandes empresas de streaming”, adelanta Postiglione.

  En la trama, que aborda la temática del cine dentro del cine, el director a su vez es cuestionado tanto por su actriz como por sus personajes. Habla de la muerte de la ficción tal como la conocemos y de las distintas lecturas que se hacen de la realidad para poder transformarlas en un hecho ficcional. La obra que ensayan pasa de ser una adaptación argentina de “París, Texas” hasta convertirse en un filme de espías con James Bond y una agente de la KGB en los roles estelares.

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  “Los protagonistas creen que ya no hay nada nuevo para contar o al menos dudan acerca de eso. Pero a su vez «Simulacro», en su formato de cine en vivo, es una respuesta a los cuestionamientos de los personajes”, consideró Postiglione.

  —Filmar en vivo es un hecho casi inédito en la historia del cine. ¿Por qué se te disparó esta idea para hacer “Simulacro”?

  —La idea de hacer la película en vivo surgió el año pasado casi sobre la pandemia, estábamos preparando para hacer algunas cosas en el Complejo Cultural Atlas, donde vengo realizando otras actividades, y surgió esta propuesta que en principio parecía media loca pero que fue tomando forma también por el incentivo que el propio complejo puso en que lo hagamos. Lo que sucedió fue que con la pandemia tuvimos que retrasarlo unos meses hasta que ahora se pudo hacer.

 —En la filmación siempre hay un error, el director dice “corte” y van de nuevo ¿Qué puede suceder si eso ocurre, van de nuevo o el error queda filmado?

  —Aquí los errores o los problemas pasarán a ser parte de la obra, por lo tanto los riesgos son bastante grandes, pero también es lo seductor de la propuesta.

 —El Atlas es un lugar cerrado y te va a obligar casi a una puesta teatral. ¿Eso favorece una filmación más cuidada en plano secuencia y disminuye el ruido de trabajar en exteriores?

  —Siempre está bueno tener el control de todo lo que hacés y más en estas condiciones o con este tipo de producción. La decisión de filmar en un espacio de características teatrales también está vinculado al hecho de que desde el teatro tenemos toda la infraestructura para transmitir. Es así que pensé una historia que pudiera desarrollarse en ese contexto.

 —El guión de “Simulacro” alude a “París, Texas”, de Win Wenders, y a una de James Bond. ¿Cómo se conjugaron esos universos, que ya son disímiles, con una historia de una actriz y un director filmada en Rosario?

  —El universo de la ficción te permite mezclar relatos que a primera vista serían imposibles de cruzar, pero también es cierto que en nuestra vida cotidiana podemos ver una película como “París, Texas” y a la otra semana ir a ver una de 007, a sabiendas de que lo que hacemos tanto con una y con otra son experiencias bastante disímiles y que nos relacionamos con cada película de manera diferente. En “Simulacro”, el director o autor de la obra no sabe para dónde ir y eso forma parte de su desconcierto.

  —Con “El asadito”, filmada en 24 horas en blanco y negro, lograste un quiebre en el cine independiente en los 2000. A veinte años de esa producción estrenás “Simulacro”, como la primera película en vivo de la historia y también en blanco y negro. ¿Qué puntos de contacto ves entre ambas producciones?

  —Quizás los puntos de contacto entre una y otra es que siempre trato de moverme en terrenos incómodos, pero con gran placer. Hice “El asadito” probando cosas que no había hecho jamás y con la idea de que eso podía salir bien como podía fracasar rotundamente. Y en este caso sucede algo similar, es una apuesta de riesgo, de un gran riesgo que puede funcionar y estar buena, como puede pasar todo lo contrario. Quizás la diferencia es que 20 años después yo esto lo veo con más tranquilidad, con menos ansiedad y disfrutándolo desde otro lugar. Creo que sí mantengo ese espíritu amateur que nunca debe dejar de estar, así hagamos una súper producción o algo más sencillo. Ese espíritu es lo que me mantiene con ganas de seguir probando cosas nuevas.

 —La pandemia obligó a otras formas de producir y contar. ¿Te parece que “Simulacro” puede accionar como un disparador para otra forma de pensar el cine en la Argentina y por qué no en el mundo?

  —La pandemia nos puso en otro lugar en relación a la producción, ya sea como espectadores como también en los productores y realizadores. Hay formatos que se fueron generando que quedarán y formarán parte de todo lo que viene y otros volverán a ser lo que eran. Creo que “Simulacro” se suma a esas nuevas miradas y si bien había antecedentes anteriores, puede ser una fórmula que funcione como alternativa para algunas películas, quizá no todas, pero sí aquellas que puedan acomodarse a los criterios de producción y que narrativamente sean factibles.

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