El gobierno de Trump abrió ayer una nueva oficina dedicada a ayudar a las víctimas de delitos cometidos por inmigrantes, una iniciativa que fue objeto de críticas por engañosa, debido a que los estudios muestran que los inmigrantes son menos propensos a violar la ley que los ciudadanos nativos. El programa Víctimas de Delitos con la Participación de Inmigrantes (VOICE por sus iniciales en inglés) mantendrá a las víctimas informadas sobre los procesos migratorios de los sospechosos y las guiará paso a paso a través de un complicado y a menudo prolongado proceso en las cortes migratorias. Empleará a personal del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE). "El nombre es el adecuado; por primera vez le damos una voz propia a estas víctimas", dijo el secretario de Seguridad Nacional, John Kelly, quien describió brevemente las funciones de la oficina a reporteros y a familiares de las víctimas. Afirmó que las víctimas de delitos cometidos por inmigrantes han sido históricamente ignoradas por el gobierno federal y quedan sin respuesta sobre el proceso migratorio del sospechoso.

































