Madrid. — Mover un monumento de 17 metros de alto de Cristobal Colón cien
metros es como interpreta el gobierno español a John Maynard Keynes. El famoso economista dijo una
vez que era preferible pagar a los trabajadores para cavar pozos en la tierra y rellenarlos luego,
que dejarlos de brazos cruzados y privar a la economía del efecto multiplicador de sus
salarios.
Así, el gobierno español está pagando el regreso del monumento de la base de
hormigón sobre el que descansa una estatua de mármol de tres metros del descubridor de América, a
la glorieta de la Plaza de Colón de Madrid, exactamente al lugar donde había estado durante casi
cien años, hasta 1973.
El Plan E (Plan para el Estímulo Económico y Empleo) es en parte el equivalente
español al New Deal que Franklin D. Roosevelt diseñó en respuesta a la Gran Depresión, un plan
parcialmente elaborado por el propio Keynes. Trasladar el monumento de Colón exigirá 65
trabajadores hasta fin de año. Para ellos, el proyecto da a España algo de tiempo mientras se
encuentra una solución a largo plazo al desempleo, que aumenta más rápidamente que en cualquier
otro país de la Unión Europea.
Plan E, F, G. "¿Qué harán una vez que el monumento se haya trasladado?", se
preguntó un trabajador, sorteando el caos en la céntrica plaza de Madrid en medio de los
preparativos para el traslado y de otro proyecto del Plan E, un nuevo estacionamiento subterráneo.
"Bien, supongo que tendrán que esperar un Plan F y después un Plan G", se contestó, mientras pedía
que su nombre no fuera revelado.
El gobierno socialista ha sido un entusiasta keynesiano en su respuesta a la
crisis: muchas de las principales calles de Madrid son ahora un laberinto de obras que dificultan
la circulación de vehículos y peatones. Pero el esquema revela que contribuyentes y entidades
financieras subvencionan un plan de creación de empleo ante la ausencia de una reorganización
profunda de un mercado laboral desfasado, bajo la amenaza de huelga general de los sindicatos si se
menoscaban los derechos de los trabajadores.
El plan de obras públicas para frenar la brecha pone de manifiesto la necesidad
de España de encontrar nuevas fuentes de empleo después de que la crisis mundial apagase el boom
inmobiliario que duró una década.
El gobierno dice que el plan de estímulo está empezando a contener las cifras de
desempleados, que se incrementaron en 39.000 el pasado abril, después de que hubiesen aumentado a
un ritmo mensual de más de 100.000 desde fines de 2008.
La Comisión Europea afirma que el desempleo español se dirige a una tasa del
20,5 por ciento en 2010. En su máximo apogeo inmobiliario en 2007, España llegó a construir y
financiar más viviendas que Reino Unido, Alemania e Italia juntas.
30 mil proyectos. El programa de obras públicas de 8.000 millones de euros dará trabajo a unas
400.000 personas, aunque temporalmente, con 30.000 proyectos que van desde el traslado de Colón en
Madrid a construir bicisendas en Galicia.
La empresa encargada de los trabajos en la Plaza Colón es la constructora OHL, que no quiso
hacer comentarios sobre el proyecto, aunque un trabajador dijo que se había adjudicado el contrato
con la condición de dar empleo a desempleados. “La mitad de nuestro equipo viene de las
oficinas de empleo”.
Las naciones del G-20, que representan más del 80 por ciento del producto bruto mundial,
gastarán unos 700.000 millones de dólares este año para repeler la peor recesión desde los tiempos
de Roosevelt.
“La cuestión ahora es cómo equilibrar el enfoque cortoplacista de cavar pozos con unas
inversiones que pueden no resultar muy rentables, pero son convenientes para la productividad a
largo plazo”, explica Eswar Prasad, profesor senior de política comercial en la Universidad
de Cornell. “Todo el mundo, desde China a Estados Unidos, está tratando de resolver ese
equilibrio”, apuntó.
El Plan E no se dirige a los problemas estructurales de la economía española, pero podría
retrasar una confrontación con ellos. Incluso durante el boom económico, cuando España crecía más
rápido que otros países europeos, el desempleo se mantenía por encima del 8 por ciento.
Para José Luis Escrivá, economista jefe de BBVA, la crisis pone de relieve la mala marcha del
mercado laboral y considera que “el Plan E no debe pasar por alto estos problemas”.
"Menos ladrillos”. El jefe del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, ve un
futuro de “más computadoras y menos ladrillos”, con un crecimiento limpio y tecnológico
de sectores como el de energía eólica, que en la actualidad sólo supone el 0,35 por ciento del PBI
de España.
Antes de que eso pueda llegar a suceder, España necesita seguir la ruta que ha tomado Alemania
con la implementación de reformas económicas estructurales para mejorar la competitividad y
competir a escala global.
Por ejemplo, el costo de despido de un trabajador con contrato indefinido es uno de los más
altos del mundo, según la OCDE, lo que desincentiva este tipo de contratación en tiempos de
crisis.