El Mundo

Perú: Castillo mantenía una leve ventaja sobre Fujimori

Con el escrutinio en su fase final, el maestro rural de izquierda se impone por un 0,5% de votos a la la hija del expresidente

Lunes 07 de Junio de 2021

El candidato izquierdista Pedro Castillo acumulaba una ligera ventaja tras colocarse delante de la derechista Keiko Fujimori en un balotaje presidencial que remeció los mercados de Perú.Según la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), con el 95% de las boletas revisadas, Castillo sumaba 50,2% y Fujimori 49,7%. La diferencia es de más de 87.000 votos. Los resultados definitivos podrían esta recién hoy o mañana, miércoles. Los votos en el exterior, cerca de un millón podrían ser definitorios. Desde la noche del domingo y hasta pasado el mediodía de ayer, Fujimori encabezó el escrutinio parcial, pero a medida que entraban más votos del interior, Castillo fue acortando la distancia y a luego superó a su competidora.

  Los centros de cómputo seguían esta noche recibiendo votos de las remotas zonas rurales que fueron transportados incluso en botes y los que llegan en valija diplomática vía aérea del extranjero.

  “Nadie puede decir a estas alturas con seguridad quién va a ganar’’, dijo Fernando Tuesta, politólogo de la Pontificia Universidad Católica de Perú y exjefe de la ONPE.

  Ni el maestro de primaria rural, Pedro Castillo, ni la exlegisladora derechista y jefa del partido Fuerza Popular, Keiko Fujimori, se han pronunciado sobre los resultados.

 La Bolsa de valores de Lima registró descensos mayores a 7% y, cumpliendo su reglamento, cerró sus operaciones por 20 minutos para luego reabrirlas. El tipo de cambio del dólar también alcanzó un máximo histórico de 3,95 nuevos soles por dólar.

Un país partido en dos

 El mapa parcial de los votos en Perú mostraba un país partido en dos. Castillo dominó de forma abrumadora en las empobrecidas zonas rurales de los Andes y gran parte de la Amazonía. Fujimori dominó la capital, Lima, con casi un tercio de la población y otras populosas ciudades de la costa del Pacífico. Es el Perú urbano y de mayor poder adquisitivo y más alto nivel educativo el que votó a Fujimori.

 Pero las ciudades más golpeadas por el terrorismo de Sendero Luminoso entre 1980 y 2000 que dejó casi 70.000 muertos, votaron por Castillo. Fue un resultado adverso para Fujimori, que durante la campaña acusó a su adversario de tener nexos con el grupo terrorista

Las zonas donde las empresas mineras de capitales internacionales buscan expandir sus inversiones también votaron casi en su totalidad por el izquierdista. En el distrito más pobre del país, Uchuraccay, acaparó el 87% de votos, mientras que en el distrito más rico, San Isidro, Fujimori se impuso por 88%. El ganador de los comicios gobernará por cinco años desde el 28 de julio.

Ambos candidatos prometen vacunar contra el coronavirus hasta fines de diciembre. También se oponen al aborto y al matrimonio entre personas del mismo sexo. El campo de batalla entre los dos radica en el modelo económico y los efectos devastadores de la pandemia.

Perú mostró buenos datos macroeconómicos en 20 años, pero no pudo mejorar la informalidad laboral, mayor al 70%, ni sus pésimos servicios públicos de salud y educación. Castillo promete modificar el sistema económico y lograr más ingresos del Estado de la minería y el petróleo. La pandemia causó 10 millones de pobres entre ese 70% de trabajadores informales, lo que llevó a un gran descontento popular con el sistema político peruano.

Castillo: un candidato que saltó a la escena

Antes de su salto a la escena política nacional, el maestro rural se postuló sin éxito a la alcaldía de Anguía, en Chota, por Perú Posible, y luego se afilió a este partido hasta su desaparición hace cuatro años. La vida política que tuvo en esos años aún no es muy clara, y el hombre que está cerca de la presidencia no ha sido muy dado a dar entrevistas durante la segunda vuelta para desentrañar algunos aspectos de su vida. En 2017, cuando era presidente el liberal Pedro Pablo Kuczynski, Castillo encabezó una gran huelga docente.

En esos tiempos, Castillo encabezaba el Conare-Sutep, un ala radical del magisterio. Su principal exigencia era que el Ministerio de Educación reconozca a su facción. Durante esas negociaciones, Castillo buscó un aliado en la bancada fujimorista. Pero el ministro del Interior de entonces, Carlos Basombrío, denunció que el Conare tenía vínculos estrechos con el Movadef, la organización de fachada de Sendero Luminoso.

En la campaña de 2021, Castillo empezó sin grandes pergaminos. No había sido autoridad electa ni figuraba en las encuestas. Su campaña empezó a ser visible recién en las dos últimas semanas de la campaña de primera vuelta. Llegó a la contienda de la mano de Vladimir Cerrón, el líder del partido que lo postula a presidente, Perú Libre. Cerrón está sentenciado por corrupción. Su agrupación no tenía presencia nacional fuerte.

Pero el hecho político que marcó el despegue fue la detención que sufrió por incumplir el distanciamiento social en una reunión con sus simpatizantes. A partir de allí se movilizó el aparato organizativo de Perú Libre y del magisterio para armar una narrativa de la persecución política. Castillo, a diferencia del resto de candidatos, hizo una campaña tradicional. Luego de contagiarse de Covid-19 y estar fuera de las calles por dos semanas, emprendió un recorrido por plazas y calles con contacto directo, en contra de las recomendaciones sanitarias. En primera vuelta, alcanzó el 15,38% del total de los votos. Su presencia más fuerte fue en regiones campesinas del sur y centro del país, pues en Lima apenas había obtenido el 6,7% y en el extranjero el 4,6%. Este último dato debe tenerse en cuenta ahora, que el voto del exterior puede resultar definitorio.

Ya en la campaña de segunda vuelta se conocieron algunas de sus propuestas que antes habían pasado desapercibidas: la convocatoria a una asamblea constituyente, limitar las importaciones de productos que produce el Perú, reforma agraria, invertir el 10% del PBI en salud y otro monto similar en educación, entre otros.

El primer plan de gobierno que presentó su agrupación no incluía ninguna mención a cómo solucionar los problemas de la pandemia del Covid-19. Recién en las últimas semanas, Castillo presentó el “plan Bicentenario”. El jefe de Perú Posible, Vladimir Cerrón, fue una piedra en el zapato, pues constantemente hizo comentarios que dejaron mal parado a Castillo, como con sus respaldos a Nicolás Maduro. Castillo tampoco pudo marcar distancia de los miembros de Perú Libre que tenían vínculos con el Movadef, brazo político de Sendero Luminoso.

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