Emmanuel Macron resultó reelegido este domingo en el ballottage contra la ultraderechista Marine Le Pen. Un récord que no se veía en Francia desde hace 20 años. En su corta y exitosa carrera política Emmanuel Macron se ha mostrado como un líder político desvinculado de las fuerzas tradicionales, como un crítico de la izquierda y de la derecha, como un defensor de Europa y como un dirigente joven y arriesgado. A pesar de todo esto, su trayectoria no ha estado desvinculada del poder político y económico francés y sus propuestas han virado hacia uno u otro lado del espectro ideológico según el contexto.
Antisistema, liberal, europeísta, camaleónico, novedoso, seductor, e incluso oportunista, son algunos de los adjetivos que se le han buscado atribuir a Emmanuel Macron, reelecto presidente de Francia este domingo con solo 44 años. Difícil de encajar en las categorías tradicionales de la política francesa, el actual presidente cautivó a muchos de los electores en 2017. Ese año Macron ganó la Presidencia a pesar de no haberse presentado antes a ninguna elección popular. Tenía solo 39 años.
Entonces, Macron les habló a los franceses cansados de los partidos tradicionales y les prometió acabar con las prácticas “paquidérmicas”, tanto de la derecha como de la izquierda. Llegó a la presidencia a través de un movimiento político que él mismo fundó: ’¡En Marcha!’
Cuando Macron llegó al Palacio del Elíseo en 2017, se convirtió en el presidente más joven de la República francesa. Un logro histórico, que fue aún más particular al haber ganado las elecciones como el líder de un movimiento político que él mismo creó y que no tenía representantes electos.
Macron nació en 1977 en el seno de una familia de médicos. Tiene dos hermanos que siguieron el camino de sus padres. Solo él se dedicó a la política. Tras estudiar filosofía entró al Instituto de Ciencias Políticas (Sciences Po). Un recorrido académico que acabó en la Escuela Nacional de Administración (ENA), la más prestigiosa del país. Salió de esta institución hecho un tecnócrata, pero con formación humanística.
Poco tiempo después, Macron pasó de ser inspector de finanzas a ocupar los puestos más importantes del Rothschild et Compagnie, uno de los bancos de inversión más prestigiosos de Francia. Allí estuvo a cargo de supervisar la adquisición por parte de Nestlé de una subsidiaria de Pfizer. Un contrato que superó los 10.000 millones de dólares.
Sin embargo, Macron dejó el sector privado para forjar una carrera en el sector público. En 2012 cuando fue nombrado secretario general adjunto de la Presidencia del mandatario socialista François Hollande. Y en 2014 ascendió a ministro de Economía. Su paso por esta cartera no estuvo ajeno a las controversias. Propuso una ley, que lleva su nombre, para “el crecimiento de la actividad y la igualdad de oportunidades económicas”. La norma pretendía llevar a cabo una gran cantidad de reformas, como la ampliación de la apertura de los domingos para los comerciantes, la aceleración de los procedimientos ante un tribunal laboral o la modificación de las normas de despido colectivo. La ley suscitó la ira de una buena parte de la población francesa e incluso el rechazo del Parlamento. El gobierno tuvo que invocar el artículo 49, pocas veces utilizado en Francia, para poder prescindir del voto de los diputados y que la ley fuera aprobada en 2015. Poco después, Macron dejó el gobierno y presentó su candidatura de manera independiente.