El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva se defendió ayer de las graves acusaciones de corrupción contra él en el caso conocido como "Lava Jato" (Lavadero de autos) y exigió a los investigadores que presentan las pruebas que lo incriminan. "Prueben que soy corrupto e iré caminando a la cárcel", dijo Lula un día después de que el Ministerio Público brasileño, con funciones similares a una fiscalía, lo acusara de ser el cabecilla de la red fraudulenta en torno a la petrolera estatal Petrobras. La operación policial "Lava Jato" se conoció en marzo de 2014 y puso desde entonces en jaque a gran parte de la clase política brasileña. La investigación anticorrupción, considerada la más grande de la historia en Brasil, dio el miércoles un salto cualitativo al señalar al jefe de Estado entre 2003 y 2011 como "comandante máximo" de la trama de corrupción en Petrobras.































