El Mundo

Las milicias del Estado Islámico se quedan sin divisas y liberan prisioneros por dólares

Guerra al yihadismo. Los terroristas, que otrora se jactaban de acuñar su propia divisa, ahora apenas pueden solventar gastos debido a los bombardeos aliados.

Jueves 18 de Febrero de 2016

El grupo terrorista que supuestamente creó un califato y que se hace llamar Estado Islámico (EI) está tan corto de dinero que ha tenido que reducir salarios en un 50%, obligar a residentes a pagar sus cuentas de luz con dólares sacados del mercado negro y poner en libertad a prisioneros a cambio de efectivo. Los yihadistas que otrora se jactaban de poder acuñar su propia divisa ahora apenas pueden enfrentar sus gastos, gracias a los bombardeos de la coalición multinacional y otras medidas que han menguado sus reservas desde el año pasado. Además perdió importantes bastiones que había conquistado en los últimos años en Siria e Irak.  Antes, EI  se ganó la lealtad de sus milicianos pagándoles por irse de luna de miel y solventando los gastos de tener bebés, pero ahora ni siquiera puede congraciarse con los pequeños obsequios que antes les daba, como chocolates y bebidas energizantes gratis.

Testimonios. Están escaseando los productos básicos en las ciudades en su poder y cunde la inflación, dijeron exiliados y algunos testigos en el terreno. Las entrevistas realizadas por la agencia Associated Press se realizaron a lo largo de varias semanas, inclusive a tres exiliados que tienen familiares y conocidos en el baluarte de la agrupación, Raqqa (Siria) y en Mosul (Irak), además de analistas que calculan que el EI está sacando fuentes financieras alternativas, como por ejemplo en Libia.
  En Raqqa, el baluarte que tiene el grupo en Siria, los salarios han sido cortados a la mitad, se ha impuesto un racionamiento a la electricidad y los precios de los enseres básicos se han vuelto inaccesibles, dicen personas que estuvieron allí. “Todos los salarios se han cortado, no solo los de los combatientes. Todo servidor público, desde los tribunales hasta las escuelas, tienen sueldos cortados por la mitad”, dijo un activista originario de Raqqa que ahora vive en Gaziantep, en Turquía, pero que sigue en contacto con gente en su ciudad natal, pero incluso esa medida no ha sido suficiente para cerrar la brecha en el presupuesto, que se elabora con el principio de darle prioridad a los salarios de sus combatientes y a reemplazar equipos y armas perdidos en batallas o en bombardeos.

Todo en verdes. Esos gastos conforman dos terceras partes del presupuesto, calcula Aymenn Jawad al-Tamimi, un experto del Middle East Forum que analiza documentos de los milicias yihadistas. En las últimas dos semanas, el EI empezó a aceptar únicamente dólares para “impuestos” y para las cuentas de agua y electricidad, dijo el activista de Raqqa que pidió ser identificado solo por su nombre de guerra, Abu Ahmad, por razones de seguridad. “Todo se tiene que pagar en dólares”, expresó.
  Su versión fue confirmada por otro antiguo residente de Raqqa que, al igual que Ahmad, se comunica con frecuencia con su red de familiares y conocidos en la ciudad. Al-Tamimi descubrió un documento que describe el recorte de salarios en Raqqa: “Debido a las circunstancias excepcionales que vive en Estado Islámico, se ha decidido reducir por la mitad todos los salarios pagados a los muyaidines y nadie estará exento de esta decisión, no importa cuál sea su cargo o posición”.

Repliegue. En Irak, donde Estado Islámico poco a poco ha ido perdiendo posiciones durante el último año, el gobierno iraquí recortó  en septiembre los salarios de los trabajadores del territorio controlado por los extremistas. Además, Bagdad evalúa las pérdidas mensuales del Estado Islámico en su territorio en 10 millones de dólares o más. Tales circunstancias incluyen la caída en picada del precio del petróleo —que era una fuente clave de ingresos— bombardeos que han pulverizado centros financieros, depósitos de combustible y líneas de suministro. De acuerdo a testigos, en busca de mejorar su situación financiera, el Estado Islámico apela a varios métodos. Así, en la ciudad iraquí de Faluya, los ciudadanos pueden abandonar el territorio previo pago de 1.000 dólares, una cantidad enorme para la mayoría de la población. Otra fuente de obtener fondos es el cumplimiento del código de vestimenta, y una fianza de 500 de dólares para quedar en la libertad tras ser detenido.

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