Bruselas/Madrid/Berlín. — La Comisión Europea le hizo ayer un guiño a España. El comisario de Economía de la Comisión Europea (CE), Olli Rehn, cambió su discurso, hasta ahora totalmente contrario a una recapitalización directa de los bancos españoles, y aseguró que ésa podría ser una alternativa. Se abre camino así —contra la resistencia de Alemania y de la propia legislación europea— una solución a la crisis de los bancos españoles sin que España deba solicitar un rescate a la UE, como debieron hacer Grecia, Irlanda y Portugal. España desea evitar a toda costa esa instancia, que significaría un enorme costo de imagen y la imposición de un duro plan de ajuste supervisado por las autoridades europeas con la consiguiente pérdida de soberanía. España cuenta a su favor con el apoyo de Francia e Italia, entre otras naciones que ven críticamente el modelo aplicado en Grecia.
Un "sí" muy matizado. "Consideramos importante tener en cuenta esta alternativa de recapitalización bancaria directa, ya que estamos avanzando en el debate sobre los diferentes caminos para lograr la unión bancaria (en la UE)", comentó Rehn en Bruselas, en una rueda de prensa junto al ministro francés de Economía, Pierre Moscovici. No obstante, Rehn también vicepresidente de la CE, no dio un visto bueno rotundo a esa posibilidad, que es la que persigue el gobierno de Mariano Rajoy. Conceder ayudas directas a los bancos, como quiere España, exige un cambio en los tratados europeos, recordó Rehn, lo cual llevaría, cerca de dos años como mínimo.
Alemania, la principal economía de la Eurozona, se niega a esa posibilidad sin contrapartidas: una cesión importante de soberanía económica a Bruselas y la aplicación de duras políticas de ajuste y reformas estructurales, tal como se ha hecho en Grecia, Irlanda y Portugal. Los bancos españoles, si son rescatados, tomarán dinero del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE). Esos fondos son mayoritariamente aportados por Alemania, dado que es el socio mayor de la zona del euro. Si se usan, Alemania quiere a cambio que se apliquen las severas medidas estructurales que se imponen a Grecia. Otros países del centro y el norte europeos, como Austria, Holanda y Finlandia, tampoco son favorables a la alternativa que impulsan España y sus aliados.
España atraviesa una grave crisis bancaria, con unas entidades lastradas por el estallido de la burbuja inmobiliaria a fines de 2008. Los balances de los bancos españoles despiertan el recelo de inversores y mercados. Analistas estiman que necesitan de 50 mil a 100 mil millones de euros para sanearse. El reciente estallido del caso Bankia, un banco formado por un grupo de cajas de ahorro que será rescatado por el Estado español con 19.000 millones de euros, empeoró definitivamente el clima de opinión para España. La prima de riesgo española se mueve desde hace días en niveles peligrosos. La semana pasada fue la peor desde la introducción del euro, con el riesgo-país por encima de los 500 puntos durante cinco días consecutivos. España es la cuarta economía de la UE.
El ministro de Economía de Francia dejó claro en Bruselas que su país es favorable a una unión bancaria y a la posibilidad de recapitalizar directamente a los bancos. "La necesidad de recapitalización directa de la banca a través del Mecanismo Europeo de Estabilidad (que entra en vigor el próximo 1º de julio), es algo fundamental", comentó Moscovici.
A su vez, la Comisión Europea presentará hoy su propuesta de reforma del sector financiero, que incluye la intervención directa de los gobiernos nacionales en las entidades con problemas. El objetivo es evitar quiebras de bancos que acaben arrastrando al resto del sector financiero nacional. Pero el Banco de España ya tiene esta potestad, lo que no ha impedido desastres como el de Bankia y de varias cajas regionales.
Según las normas vigentes, España tendría que pedir un rescate a la UE para utilizar después los recursos del MEDE. Este rescate, similar a los de Grecia, Irlanda y Portugal, es el que asegura el gobierno de Rajoy que no hace falta pedir. Pero el término "rescate" está cada vez más presente en los medios españoles y en boca de los analistas.
Negativa de Draghi. En cuanto al Banco Central Europeo (BCE), otro actor decisivo en este drama, su presidente, Mario Draghi criticó duramente el rescate de Bankia la semana pasada. Draghi rechaza asimismo que el BCE intervenga en los mercados para contener la crisis, como reclama el gobierno español.
Ante la prohibición de la normativa europea, el intenso "lobby" de España se centra en armar algún tipo de ingeniería jurídica ad hoc. El crucial asunto se debatirá en la cumbre europeas de los próximos 28 y 29 de este mes en Bruselas.