El Mundo

El G7 se reúne para coordinar la respuesta global a la pandemia

Es la primera cumbre de Joe Biden, quien prometió donar 500 millones de vacunas. Sus socios europeos intentan imitarlo y sumar una cantidad igual

Viernes 11 de Junio de 2021

Tras más de un año de vivir en la pandemia de Covid-19, por primera primera vez se reunieron los jefes de gobierno y Estado del Grupo de los 7, el G7. Lo hicieron en Reino Unido, en forma presencial. La cita, de tres días de duración, abordará múltiples temas, siendo las vacunas y la recuperación económica las preocupaciones centrales, junto al interés por un "mundo más limpio y verde". Las palabras de bienvenida de Boris Johnson denotan además un cambio en los dirigentes, mientras que el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, en su primer cumbre del G7, busca recuperar la confianza perdida con Donald Trump y sobre todo confirmar el liderazgo de su país, tanto en el terreno de las vacunas como en el de la recuperación de la economía mundial.

La cumbre del G7 que reúne a los jefes de Estado y de Gobierno de Alemania, Italia, Francia, Estados Unidos, Canadá, Japón y Reino Unido inició este viernes en Cornualles, en el suroeste del país.

La cita de este año, que se desarrollará hasta el domingo 13 de junio, tiene como urgencia coordinar el apoyo y la distribución de las vacunas en todo el mundo, especialmente para los países más pobres.

Leer más: El G7 acuerda un nuevo impuesto a los gigantes de Internet

En este sentido, el primer ministro británico Boris Johnson, encargado de inaugurar la cumbre, afirmó que el encuentro del G7 era una oportunidad para aprender las lecciones de la pandemia y asegurarse de no repetir los errores cometidos en el futuro.

"En realidad, creo que esta es una reunión que realmente debe celebrarse porque tenemos que asegurarnos de que aprendemos las lecciones de la pandemia, tenemos que asegurarnos de que no repetimos algunos de los errores que sin duda hemos cometido en el transcurso de los últimos 18 meses más o menos", señaló Johnson durante las palabras de bienvenida a los líderes. Johnson fue al inicio de la pandemia un escéptico, pero rápidamente cambió de actitud ante la evidencia que le presentaban los científicos. La experiencia de haber padecido él mismo el Covid, que lo envió a una sala de Terapia Intensiva, seguramente lo hizo más consciente de la gravedad de la nueva peste.

Antes de este 'día D', el mandatario anfitrión recibió este jueves a Joe Biden, además de a la canciller alemana Angela Merkel, al presidente francés Emmanuel Macron, al primer ministro de Italia Mario Draghi y a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Casi un "seleccionado" de líderes globales.

Una de las figuras clave de lo que será esta cumbre es justamente Biden, tras cuatro años aislacionistas de su antecesor Donald Trump. En su primer viaje internacional como presidente, Biden apuesta firmemente por el multilateralismo y, bajo un mensaje amigable, prometió que "Estados Unidos está de vuelta", haciendo un llamado de reconstituir la alianza con los líderes de algunas de las mayores economías del mundo.

Pero tanto el G7 como los países que lo conforman ya no juegan un rol hegemónico en el mundo, como era hasta inicios del siglo XXI. Hoy China, India, Rusia y otras naciones emergentes pesan tanto o más que varios miembros del G7, llamado hasta hace poco el "grupo de las naciones industrializadas", una anacronismo que aún suele aparecer en algunas crónicas.

Otra de las misiones de la cumbre será encontrar respuestas comunes a crisis como el cambio climático y la recuperación económica pospandemia. Para ello, se darán reuniones bilaterales entre los líderes, aunque desde su inicio el premier británico apeló a "un mundo más limpio y verde" y a la creación de "muchos millones de empleos de altos salarios".

1.000 millones de dosis, principal promesa de la cumbre

Por lo pronto, los del G7 se comprometerán a compartir con el mundo al menos 1.000 millones de vacunas para avanzar en la inmunización global,de acuerdo a las palabras de Johnson. La mitad de las dosis será donada por Estados Unidos, mientras que Reino Unido entregará 100 millones.

Desde el jueves, tanto Biden como Johnson han estado preparando el terreno para la cumbre, sentando las bases para una campaña de inoculación mundial e instando a sus aliados a unirse para acelerar el fin de la pandemia, pero también para reforzar la posición estratégica del grupo en el plano de la geopolítica global. China y Rusia destacan por sus "geopolítica de las vacunas", y en este terreno sea EEUU, Alemania (entre ambas naciones crearon la vacuna de Pfizer-BionTech) como Reino Unido (AstraZeneca-Oxford) tienen mucho para ofrecer.

"Vamos a ayudar a encabezar al mundo para que salga de esta pandemia trabajando con nuestros socios globales", declaró Biden, señalando que el resto de los líderes del G7 se unirían a Washington para comprometerse en la donación de vacunas y combatir el virus, sobre todo en las naciones que más lo necesitan.

"En la cumbre del G7 espero que mis colegas líderes hagan promesas similares para que, juntos, podamos vacunar al mundo hasta finales del próximo año y así recuperarnos mejor luego del coronavirus", afirmó por su parte Johnson.

Estados Unidos planea donar 500 millones de dosis de la vacuna Pfizer para distribuirlas mediante la alianza Covax a 92 países que actualmente están sufriendo el impacto de la pandemia y a la Unión Africana, en lo que constituye el primer suministro constante de vacunas de tecnología de ARN mensajero (ARNm) contra el Covid-19.

Este jueves, y ya en suelo británico, Biden, informó que su país donará 500 millones de vacunas durante el próximo año a 92 países de ingresos medios y bajos "sin condiciones, presiones o potenciales concesiones". El mandatario detalló que los inmunizantes donados serán los de Pfizer/BioNtech con una partida de 200 millones que serán entregados a partir de agosto próximo y los 300 millones restantes en la primera mitad de 2022. El envío será coordinado con el Covax, y alcanzará a 92 países que ese instituto de la ONU incluye en una lista de ingresos bajos y medianos.

Por su parte, el presidente francés Emmanuel Macron celebró el compromiso estadounidense y declaró que Europa debería hacer lo mismo, señalando que su país distribuirá al menos 30 millones de dosis en todo el mundo, antes de que termine el año.

El jueves, Macron resaltó que el tiempo es clave ya que "es casi más importante decir cuántas (dosis) entregaremos el próximo mes que hacer promesas a cumplir dentro de 18 meses". Agregó: "Me parece que la Unión Europea necesita tener al menos el mismo nivel de ambición que Estados Unidos".

Los países del G7 han estado enfrentando crecientes presiones ante las demandas que han surgido de las diferentes campañas de vacunación en el mundo, especialmente debido a la desigualdad que se ha hecho evidente ante el exceso en países como Estados Unidos y la falta en regiones como América Latina y África. Biden captó este problema y proclamó su disposición a liberar las patentes de las vacunas, pero sus socios europeos frenaron en seco sobre ese frente. Claro que tampoco sus competidores, China y Rusia, han dado pasos en ese terreno. De hecho, las vacunas chinas, que son de tecnología convencional, se hallan entre las más caras del mercado.

Pese a todo varias ONGs criticaron el plan como una gota en el océano. Según la organización internacional Oxfam, se calcula que casi 4.000 millones de personas dependerán de las vacunas de Covax, que es el programa de la OMS-Unicef y dos consorcios privados que distribuye las inoculaciones a los países de ingresos bajos y medios.

Desde que el G7 se reunió por última vez hace dos años, la pandemia ha matado a más de 3,7 millones de personas, dejando a su paso un impacto en la economía y daños sociales sin precedentes.

El retorno de Estados Unidos a la alianza del G7

Desde la crisis política surgida en el marco de las últimas elecciones presidenciales en Estados Unidos, en las que el ex presidente Trump no reconoció su derrota a manos de Biden, este tiene la tarea de reconstruir la imagen internacional de su país. La cumbre es el escenario ideal para hacerlo.

En 2017, Trump dejó con la boca abierta a los aliados occidentales de Washington durante su primer viaje a Europa, retándolos por no pagar su "parte justa" en materia de Defensa, empujando físicamente a un primer ministro y mostrando los dientes apretados a otro durante un saludo. Fue sin dudas una relación tumultuosa de cuatro años entre clos EEUU bajo Trump y los demás miembros del G7.

Con Biden, la escena fue otra desde el minuto uno. Sobre todo luego de su interés por renovar su trato y su compromiso con los socios, lo que ha sido bien recibido por sus homólogos.

Haciendo un contraste con Trump, algunos analistas ven en Biden la posibilidad de renovar, en el sentido de una relación basada en los valores democráticos compartidos por los líderes del G7. En tanto que Trump no entendía el concepto de multilateralismo, alianza estratégica o acuerdos de interés mutuo, hasta el punto de verlos como una conspiración contra el poder de Estados Unidos que enfriaba las alianzas.

Sin embargo, de acuerdo Harry Broadman, un ex alto funcionario estadounidense y director de Berkeley Research Group que habló con Reuters, "los socios de Estados Unidos todavía están tambaleándose por lo que sucedió bajo Trump".

Biden llega a la cumbre con un mensaje claro, centrarse en "el esfuerzo global contra el Covid-19". Y, si bien para algunos analistas la fiabilidad de Estados Unidos como socio sigue estando en duda, 12 países europeos y asiáticos siguen viendo a la nación como socio "algo fiable", según una encuesta del Pew Research Center.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario