El Mundo

El ex presidente chileno Ricardo Lagos minimizó la represión

Para el histórico líder del PS y ex mandatario, "no ha existido una violación sistemática de los derechos humanos" en la ola de protestas.

Lunes 02 de Diciembre de 2019

El ex presidente de Chile y figura histórica del socialismo, Ricardo Lagos, relativizó la dureza de la represión policial contra las protestas que se registran en su país y consideró que la crisis "no es del gobierno, sino del Estado de Chile". Desde el inicio de la crisis, Lagos se ha mostrado distanciado de los militantes más radicales que coparon las calles de Chile. A esta actitud se sumó la semana pasada un importante número de dirigentes del socialismo que se distanciaron de la violencia callejera con un carta pública. Al contrario, el Frente Amplio, la otra formación de izquierda de Chile, se quebró este fin de semana, con sus elementos más radicales contrarios a firmar un pacto constitucional con el gobierno de Sebastián Piñera (ver aparte).

"Esta no es una crisis del gobierno de Piñera, es una crisis del Estado de Chile", reflexionó el ex presidente Ricardo Lagos, quien gobernó el país entre 2000 y 2006. En el programa Mesa Central del Canal 13, se refirió a la crisis social que vive el país. "Estoy preocupado por el destino de este país, y el destino de este país está vinculado con la democracia. En consecuencia esta polarización que está emergiendo, esta percepción de que todo está malo. Hay muchas cosas que arreglar, sin duda, pero también las instituciones hay que respetarlas", sintetizó.

Al finalizar el espacio televisivo, a Lagos se le consultó su opinión sobre el desempeño de la policía: "Habrá que hacer una revisión, cómo se han hecho los protocolos, el tipo de balín, etcétera, porque lo ideal no es disparar los balines", expresó. Acto seguido, se le preguntó si él creía que ha existido una violación sistemática a los derechos humanos: "No. A mí no me parece que sea sistemático. Han sido situaciones dada la magnitud de las movilizaciones", dijo. "Hasta aquí, fíjese usted, el número de muertos, bueno, la gran mayoría fueron los que fallecieron en los incendios dentro del metro (el primer día de protestas, el 18 de octubre, cuando se destruyeron 20 estaciones del metro). Y en consecuencia, no está claro si fueron personas que de casualidad no pudieron arrancar (escapar) o estaban colocando los elementos para producir los incendios", agregó.

Respecto de la idea del presidente Sebastián Piñera de otorgarle nuevas atribuciones a las Fuerzas Armadas, expresó: "el Presidente tendrá las razones adecuadas de por qué lo está haciendo. Hay ciertas cosas que se deben hacer y no decir". Por otra parte, manifestó que "hay un déficit de sectores de la izquierda que no han sido claros con el respeto a la democracia y los derechos humanos hay que ser proactivo y atreverse".

La semana pasada, un nutrido grupo de dirigentes del PS publicó una carta en la que se desmarcaba de las posturas de la izquierda radical y pedían cuidar la democracia chilena. Allí alertaban contra la violencia callejera y su potencial peligro de pavimentar una reacción derechista de línea dura. Suscrita por más de 80 dirigentes, entre ellos, Miguel Angel Insulza (ex canciller de Chile y ex secretario general de la OEA), Rabindranath Quinteros, Marcelo Schilling y Ricardo Núñez, señalan que el discurso contra la democracia "puede pavimentar el camino a la instauración por las armas de un régimen dictatorial que pacifique un Chile arrasado e inerme ante una guerra alimentada por los dos extremos del espectro político". Y llaman a los partidos de la izquierda democrática "a oponer razones y argumentos frente a esta dañina perspectiva". En un subtítulo del documento titulado "la democracia está en riesgo" señalan que "en estos difíciles momentos hay quienes, de buena fe o movidos por radicalizadas e interesadas visiones, propagan la idea de que en Chile no hay democracia, lesionando la cohesión social y sembrando la desconfianza en torno a este noble valor. No solo, también ofenden a toda una generación de hombres y mujeres que lucharon, a costa de sus vidas, seguridades y libertades, por terminar la dictadura de 17 años y recuperar el preciado bien de la democracia".

Claramente, el PS, que gobernó o cogobernó en forma casi continuada desde el retorno de la democracia en 1990, salió a defender su patrimonio político y desmarcarse de los violentos. En las elecciones de 2017, la extrema izquierda reunió apenas 0,5 por ciento de votos, pese a que presentó dos candidatos presidenciales. El grupo socialista afirma que aquel discurso "corroe los fundamentos de la vida democrática y facilita salidas de fuerza hacia aventuras autoritarias y peligrosos populismos", señalando que "es nuestro deber oponer razones y argumentos frente a esta dañina perspectiva".

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