Francia, Reino Unido, Canadá, Dinamarca, España, Finlandia, Irlanda, Islandia, Noruega, Polonia, Portugal y Suecia expresaron en una declaración conjunta su voluntad de imponer medidas a nivel nacional o respaldar iniciativas similares dentro de la Unión Europea, ante lo que describieron como una “rápida degradación” de la situación en el territorio palestino ocupado.
Según el comunicado, el presidente francés, Emmanuel Macron; el primer ministro británico, Andy Burnham, y el jefe de gobierno canadiense, Mark Carney, coincidieron en la necesidad de adoptar medidas para “impedir que la situación se deteriore aún más”.
España e Irlanda ya habían avanzado con restricciones al comercio con los asentamientos. Ante la falta de consenso para adoptar una medida equivalente en toda la Unión Europea, el principal socio comercial de Israel, otros gobiernos decidieron impulsar iniciativas por su cuenta.
“Francia pondrá fin al comercio con las colonias israelíes en Palestina (...) porque Cisjordania está al borde de la explosión”, afirmó el canciller francés, Jean-Noël Barrot, en la red social X.
Reino Unido endurece su postura
El ministro británico de Relaciones Exteriores, Ed Miliband, acusó al gobierno israelí de “hacer la vista gorda” ante la “limpieza étnica” llevada a cabo por los colonos y confirmó que Londres prohibirá la importación de productos provenientes de asentamientos israelíes en los territorios ocupados.
Las restricciones alcanzarán además determinados servicios vinculados con esas comunidades, entre ellos financiación, construcción, infraestructura, bienes raíces y publicidad.
“El gobierno británico reconoce que se está produciendo una limpieza étnica en Cisjordania, perpetrada por colonos terroristas. Y con demasiada frecuencia el gobierno israelí ha hecho la vista gorda ante esta situación; peor aún, algunos de sus miembros han hecho declaraciones y tomado medidas destinadas a apoyar el desplazamiento forzoso de los palestinos”, declaró Miliband ante la Cámara de los Comunes.
“Por ello, puedo anunciar hoy que vamos a instaurar una prohibición de importación de productos procedentes de asentamientos ilegales situados en los territorios ocupados”, agregó.
El canciller explicó que la decisión forma parte de una acción coordinada con otros gobiernos. Señaló que Francia y Canadá avanzarían con restricciones similares, mientras que Dinamarca, Finlandia, Islandia, Polonia, Portugal y Suecia se comprometieron a respaldar nuevas medidas.
Según Miliband, Países Bajos y Bélgica, que no suscribieron el comunicado conjunto, también evalúan sumarse a la prohibición.
El gobierno británico buscó dejar en claro, sin embargo, que las restricciones no están dirigidas contra Israel en su conjunto. Antes del anuncio, el secretario de Trabajo y Pensiones, Pat McFadden, afirmó que la iniciativa “no pretende ser un boicot a todos los productos israelíes”, sino que apunta específicamente a la expansión de asentamientos que Londres considera ilegales según el derecho internacional.
“En el centro de la declaración está la idea de que el Reino Unido, junto con muchos otros países, no quiere ver que la posibilidad de una solución de dos Estados en Israel y Palestina sea borrada por cambios en los hechos sobre el terreno”, explicó McFadden a Times Radio.
La relación entre Londres y el gobierno de Benjamin Netanyahu se ha deteriorado progresivamente ante el avance de los asentamientos y el trato a los palestinos en Cisjordania. La construcción en esos territorios se aceleró durante el actual gobierno israelí y es considerada ilegal por gran parte de la comunidad internacional y un obstáculo para una futura solución política.
Reino Unido, histórico aliado de Israel, reconoció el Estado palestino el año pasado, en un intento por reactivar las negociaciones hacia una solución de dos Estados. El gobierno laborista ya había impuesto sanciones a determinados colonos y puestos de avanzada por episodios de violencia contra palestinos y construcciones ilegales.
La nueva iniciativa amplía ahora la presión hacia el plano comercial.
Burnham había expresado además su preocupación por el proyecto de asentamiento E1, aprobado por Israel y que, según los palestinos y organizaciones de derechos humanos, podría dividir territorialmente Cisjordania y dificultar todavía más la creación de un Estado palestino viable.
La postura más dura podría encontrar respaldo entre numerosos legisladores y votantes laboristas, que desde hace meses reclaman nuevas sanciones contra Israel. Sin embargo, algunos sectores del partido expresaron temor a que la medida termine fortaleciendo políticamente a Netanyahu, que enfrenta una difícil campaña para las elecciones de octubre, o contribuya a un aumento de los ataques antisemitas en Reino Unido.
Fuerte reacción en Israel
Horas después del anuncio británico, Israel ordenó el cierre de su consulado general en Jerusalén Este en respuesta a las sanciones promovidas por Londres contra los asentamientos en Cisjordania.
El ministro de Relaciones Exteriores israelí, Gideon Saar, confirmó la decisión y acusó al gobierno británico de actuar sistemáticamente contra Israel. “Las acusaciones formuladas hoy por el ministro de Relaciones Exteriores británico ante el Parlamento son falsas”, afirmó, en respuesta a las declaraciones de Miliband sobre una supuesta “limpieza étnica” perpetrada por colonos.
La represalia no se limitará al consulado: Israel también anunció que Reino Unido dejará de participar en la misión de coordinación para Gaza liderada por Estados Unidos y que diez ciudadanos británicos tendrán prohibido ingresar al país.
El presidente Isaac Herzog había calificado previamente la prohibición comercial como “un grave error de cálculo” y aseguró que la decisión “caerá del lado equivocado de la historia”.
“En el contexto actual, sería una injerencia grave en las elecciones democráticas de una nación soberana”, afirmó.
Antes de que se anunciara el cierre, el ministro de Seguridad Pública, Itamar Ben-Gvir, había reclamado precisamente esa medida a Netanyahu y había pedido además reconocer el reclamo de la Argentina sobre las islas Malvinas.
“Me dirigí al primer ministro exigiendo que cierre hoy mismo el consulado británico en Jerusalén Este, que opera abiertamente en nombre de la Autoridad Palestina. Esta debe ser la respuesta israelí determinada a la insolencia británica”, había escrito en X.
El consulado general británico representa al gobierno del Reino Unido ante los palestinos en Jerusalén, Cisjordania y Gaza, y tiene funciones políticas, comerciales, económicas, de seguridad y de asistencia consular, por lo que su clausura supone un nuevo salto en el deterioro de las relaciones entre Londres e Israel.