El Mundo

Chile sumó 3.000 decesos sospechosos de Covid-19 para sincerar la estadística

Ahora la cifra de fallecidos es de 7.364 y de contagiados 230 mil. La crisis sanitaria llevó a los fabricantes de ataúdes a duplicar su producción.

Domingo 21 de Junio de 2020

La cifra de muertos asociada al coronavirus alcanzaría los 7.364 en Chile al sumar los 4.295 decesos confirmados por pruebas hasta el momento y 3.069 adicionales informados por las autoridades ayer y a los que no se les ha practicado el examen.

El cambio estadístico se interpreta como una manera de sincerar cifras reales de la crisis sanitaria.

De manera lenta, los chilenos van conociendo el impacto del virus y el gobierno debió asumir el fracaso de la estrategia del anterior ministro de Salud, Jaime Mañalich, que el 13 de junio debió renunciar en medio de la mayor alza diaria de decesos.

El nuevo titular de la cartera, Enrique Paris, se comprometió a recuperar la confianza perdida por la ciudadanía y ayer entregó las cifras del Departamento de Estadísticas del Minsal (Deis).

Los datos confirman las revelaciones que hiciera a través de Twitter la periodista Alejandra Matus —en su momento desmentidas por las autoridades— y luego el sitio de investigaciones periodísticas Ciper.

Actualmente, con más de 230.000 contagiados, Chile ocupa el noveno lugar del mundo con más infectados —según datos de la Universidad Johns Hopkins, que basa sus cifras en los informes de los gobiernos— y a diario agrega entre 4.000 y 5.000 enfermos. De mantener este ritmo, Chile pronto alcanzaría los números italianos, que rebasan los 238.000 infectados.

La cifra de muertos también es preocupante. Tan sólo el jueves se informó de 252 fallecidos inscritos en el Registro Civil, la mayor cifra desde la llegada del virus.

Ataúdes

La creciente demanda de ataúdes por la pandemia obligó a los fabricantes chilenos como Nicolás Bergerie a duplicar su producción y a modificar sus materiales para agilizar el proceso. "Antes hacíamos aproximadamente 50 ataúdes a la semana y pasamos los 100 semanales", dijo a la Associated Press.

Atrás han quedado los féretros de maderas nativas, tallados y con vidrio. Ahora, en talleres como el del chileno Nicolás Bergerie, los materiales más selectos han tenido que reemplazarse por otros más baratos o de rápida fabricación para darse abasto.

Bergerie es dueño de un taller de ataúdes en Santiago y el cuarto en una generación dedicada al rubro funerario en Chile. Tras enterarse en marzo de las noticias procedentes de Italia —epicentro de la pandemia en Europa— decidió darle un giro brusco a su negocio a pesar de que en ese entonces su país sólo registraba 16 muertos.

Según el fabricante, aunque las urnas actuales son 25 por ciento más baratas que las clásicas y su producción aumentó, recibe sólo la mitad de los ingresos que percibía antes de la pandemia.Precisó que los ataúdes ahora son planos, sin vidrios ni detalles labrados. ``Se hacen más rápido'', añadió.

Para responder a la creciente demanda de ataúdes, sus jornadas de trabajo se extendieron cuatro horas, de las 18 a las 22 horas y en ocasiones hasta la madrugada.

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