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Bolsonaro y Haddad polarizan la atípica campaña electoral en Brasil

El ultraderechista lidera los sondeos con 28 por ciento de intención de voto, pero el heredero de Lula subió 11 puntos y ya llega al 19 por ciento. Paridad en segunda vuelta.

Jueves 20 de Septiembre de 2018

Brasil parece encaminarse hacia un polarizado duelo electoral entre el ultraderechista Jair Bolsonaro y el izquierdista Fernando Haddad, el candidato del encarcelado ex presidente Lula, dos figuras que generan adhesiones pasionales y a la vez los mayores índices de rechazo del país. Las últimas encuestas lograron disipar la incertidumbre inicial de esta atípica campaña y confirman una tendencia sólida de cara a la primera vuelta, el 7 de octubre: Bolsonaro, que se recupera de la puñalada que recibió en un mitin, lidera con un 28 por ciento de intención de votos, según Ibope.

Haddad, que subió 11 puntos desde que fue oficialmente investido candidato hace poco más de una semana, se descuelga del segundo pelotón y consigue un 19 por ciento. Más abajo, fuera de todo margen de error, están el centroizquierdista Ciro Gomes (11 por ciento), el centroderechista Geraldo Alckmnin (7 por ciento) y la ambientalista Marina Silva (6 por ciento).

Bolsonaro, con sus declaraciones misóginas, homófobas y racistas, tiene un índice de rechazo consistente, de 42 por ciento; en tanto que Haddad, junto con los votos y el fervor por Lula da Silva, está heredando también el odio que el ex mandatario (2003-2010) despierta en amplias capas de la población, con un 29 por ciento de electores que dicen que nunca votarían por él. En una segunda vuelta, el 28 de octubre, Bolsonaro y Haddad se hallan en perfecta igualdad, con 40 por ciento de intenciones de voto cada uno, un 15 por ciento de votos blancos y nulos y 5 por ciento de indecisos, precisa la encuesta realizada entre el domingo y el martes. "El hecho de ser opciones con tanto rechazo tiene serias consecuencias para el país. Trae un problema de legitimidad, que dificultará la aplicación de la agenda de reformas, y significa que, sea quien sea el ganador, tendrá mucha resistencia en el Congreso", dice Thomaz Favaro, analista de la consultora de riesgos Control Risk.

El duelo centroderecha-izquierda centró prácticamente todas las elecciones desde la redemocratización en 1985, encarnado a partir de 1994 por el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) del ex presidente Fernando Henrique Cardoso (1995-2002) y el PT. Pero esta vez, en un contexto de hartazgo de la corrupción y de crisis económica aparecieron nuevos protagonistas: Por la derecha, Bolsonaro, un ex capitán del Ejército, admirador de la dictadura militar (1964-85), y Ciro Gomes, un ex ministro de Lula, por la izquierda. El PT parecía condenado a salir de la historia, después del impeachment de la presidenta Dilma Rousseff en 2016 y del encarcelamiento en abril de este año de Lula, condenado a 12 años y un mes de cárcel por corrupción y lavado de dinero. Pero "el PT consiguió resurgir, capitalizando su discurso victimista y opiniéndose a las reformas impopulares del presidente Michel Temer", con una estrategia elaborada por el propio Lula desde su celda de Curitiba (sur).

Bolsonaro enardece a sus seguidores con arengas filmadas en el hospital de San Pablo, donde convalece de la puñalada en el vientre que recibió el 6 de septiembre en Juiz de Fora (Minas Gerais). El diputado, de 63 años, "consiguió capitalizar su discurso antiestablishment, captar el descrédito de la clase política, y beneficiarse de su diatriba de línea dura contra el crimen", señala Favaro. "El lenguaje conciliador de la derecha tradicional (PSDB y partido Demócratas) y del centro pragmático (MDB, el partido de Temer) perdió cualquier atractivo popular", declara Lincoln Secco, analista e historiador de la Universidad de San Pablo.

La caída de Alckmin

La gran víctima de este escenario es el candidato del PSDB, el ex gobernador paulista Geraldo Alckmin, estancado en cuarto lugar en los sondeos, pese a que su partido tiene una las mayores maquinarias electorales y que su alianza con varios partidos de centro y de derecha le aseguró más del 40 por ciento del tiempo de propaganda gratuita por televisión. Pero, según analistas, su hablar lento y "profesoral" no cuaja en un ambiente tan agitado como el actual y, además, las últimas operaciones anticorrupción afectaron a dirigentes de su partido. Alckmin se había convertido en el favorito de los mercados con sus promesas de implementar ajustes necesarios para enfrentar los graves déficits fiscales de la primera economía latinoamericana. "Pero sus dos puntos fuertes, que son la independencia del Banco Central y el programa de privatizaciones, también están en el programa de Bolsonaro, y eso le roba votos. Los mercados están yendo hacia su plan B", explica el profesor Ricardo Wahrendorff Caldas, del Instituto de Ciencias Políticas (IPOL) de la Universidad de Brasilia.

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