Florencia Rodríguez López tenía 16 años y estaba en cuarto año del colegio Cristo Rey cuando en agosto de 2017 partió rumbo a Bélgica. Allí, entre la base que tenía de inglés y lo que fue aprendiendo de neerlandés, pudo estudiar y conocer la cultura de ese país gracias a una beca del programa AFS. “De otra forma yo no hubiese podido hacer nada de todo eso, era realmente una gran ambición y un sueño que tenía de chica”, cuenta la joven a La Capital. Hasta el 22 de marzo hay tiempo para participar de la nueva convocatoria, destinada a adolescentes que quieran participar de un intercambio escolar en Brasil, Japón o Europa. Además hay otra propuesta de becas para docentes.
Florencia estuvo un año estudiando en escuelas de Hove y Mortsel, dos pueblitos cerca de Amberes. “Como es un programa de intercambio escolar vas a integrarte a la vida normal de un adolescente típico, como si hubieses nacido ahí, entonces vas a la escuela y te quedas con una familia anfitriona”, recuerda la joven rosarina. Como la beca es total, solo tuvo que financiarse sus gastos personales. Florencia atesora de su experiencia en Bélgica varios amigos y recuerdos. De los primeros, el contacto que aún mantiene con chicas de Turquía e Italia, además de las familias que la alojaron; de los segundos, cuando le enseñó a hacer alfajores de maicena a su “hermana” anfitriona o los viajes en bicicleta para ir a la escuela (“en Bélgica es fundamental la bici, se usa muchísimo”, dice).
“Es de las mejores cosas que me han pasado a nivel formativo, no solamente por lo académico, sino por lo que significó a mis 16 y 17 años ver formas distintas de hacer, de pensar, de relacionarse y vincularse, y me parece que es súper súper valioso”, resume Florencia.
Cuáles son las becas
Este año son once las becas escolares que ofrece AFS Programas Interculturales y están destinadas a adolescentes de entre 15 y 18 años. Los seleccionados serán parte de un programa de intercambio y podrán estudiar en el extranjero, “con el objetivo de fomentar el desarrollo de las destrezas y habilidades necesarias para convertirse en ciudadanos globales”, señalan los organizadores. En 2023 postularon cuatro personas de Rosario, de un total de 300 inscriptos de todo el país.
Del total de las becas, cinco serán para un programa de cinco meses en Grecia, Hungría, Polonia o República Checa; tres son para una estadía trimestral en Brasil; y las tres restantes para un mes en Japón. Los becarios serán recibidos por una familia anfitriona y asistirán a un establecimiento educativo público o privado para vivir como un joven más de dicho país.
A esta propuesta se suman además tres becas del programa Educadores con Causa. Se trata de un intercambio de dos semanas en Chile. En este caso la inscripción está abierta hasta el 21 de mayo.
“En AFS Programas Interculturales Argentina y Uruguay estamos firmemente convencidos de que la educación es la llave que abre las puertas hacia el éxito personal y profesional, y creemos que la educación es el camino esencial para cultivar ciudadanos del mundo”, destacaron desde la ONG.
Abrir la cabeza
En enero de 2020, poquito antes de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declare la emergencia de salud pública por la pandemia del Covid-19, Juliana Ocariz dejaba su estadía de tres meses en Padua (norte de Italia). Había llegado en noviembre de 2019 gracias a una beca de intercambio de AFS y cursó en el Instituto Albert Einstein. “Cuando fui tenía 17 años, estaba en 5º en el Cristo Rey y me pusieron en la modalidad humanidades y ciencias sociales, que es lo que cursaba acá en Rosario”, cuenta Juliana, quien se recibió de técnica en publicidad y cursa relaciones públicas.
Juliana tenía conocimientos de italiano y cuando surgió la posibilidad de la beca no lo dudó. “Fue una experiencia clave en mi vida, un volver a nacer, porque al expandir mi entorno me abrió la cabeza a contemplar un montón de oportunidades y posibilidades a nivel mundial que antes no lo había podido hacer, y que si ninguna se adecúa a vos la podés crear”, apunta Juliana. Pero además dice que cambió su forma de vincularse, “sin prejuicios hacia otros y de una forma mucho más solidaria”. Para la joven rosarina la edad en la que se realiza el intercambio es esencial: “Creo que la adolescencia es un momento en el cual uno cambia o reafirma sus valores, y por eso vivir eso en mi adolescencia hizo que mi forma de ver el mundo, de proyectarme y de vincularme sea totalmente distinta”.
La joven, quien hoy es voluntaria de AFS, cuenta que el proceso de postulación de la beca también es un camino para disfrutar. “Te hacen elegir, a partir de los objetivos de desarrollo la ONU, uno que se pueda vincular a tu comunidad y vos puedas presentar un proyecto en el cual puedas intervenir en tu barrio o ciudad”, dice. El contacto con la familia anfitriona y amigos que conoció en Italia también quedaron para siempre.
Un mundo de paz
AFS se presenta como una organización internacional, de base voluntaria, no gubernamental, sin fines de lucro, “que promueve oportunidades de aprendizaje intercultural para ayudar a sus participantes a que desarrollen los conocimientos, las destrezas y el entendimiento necesario para crear un mundo más justo y en paz”.
Gustavo Quezada Cofré es voluntario del programa y cuenta que la organización nació como un cuerpo de conductores de ambulancias —donadas por la empresa Ford— que durante las dos guerras mundiales transportaban heridos desde el campo de batalla a los hospitales, cualquiera sea su nacionalidad. Cuando terminó el conflicto bélico entendieron que el reconocimiento entre pares, sin importar el lugar de origen, podía colaborar para ponerle fin al derramamiento de sangre. El intercambio cultural entre adolescentes de un país a otro fue la estrategia que encontraron para avanzar en esta idea, “para el entendimiento de los pueblos y así poder evitar guerras”, apunta Quezada Cofré a La Capital.
Así, desde 1947 la organización ofrece oportunidades de aprendizaje intercultural a estudiantes, familias, voluntarios y profesionales, “con el objeto de fomentar la paz y el entendimiento a través de experiencias educativas internacionales”. Hoy AFS está presente en 59 países y cuenta anualmente con la participación de más de 12.000 estudiantes y más de 50.000 voluntarios a escala mundial. En Argentina y Uruguay, reúne a más de 700 voluntarios y posee más de 40 representaciones locales en todas las provincias. En 2006 fue declarada de interés cultural y educativo por el Senado argentino.
“Estamos comprometidos con proporcionar oportunidades de aprendizaje a aquellos que de otra manera no podrían acceder a ellas y que el impacto se extienda aún más cuando regresen a casa después de la experiencia, llevando consigo no solo conocimientos, sino también una mayor conciencia global y un compromiso renovado con el cambio positivo”, señalan desde la ONG.
Las inscripciones para las becas están abiertas hasta el viernes 22 de marzo de 2024 haciendo clik aquí. Los detalles sobre los requisitos y el proceso de solicitud están disponibles en el sitio afs.org.ar; o bien solicitar información al email [email protected].