Difícil y complejo es poder explicar una situación social contradictoria y mentirosa que nos quieren vender a diario para que aparezcamos como los culpables de todos los males que nos rodean. La franja etaria de los muertos por distintos enfrentamientos son los que van desde los 13 a los 25 años, todos jóvenes. Las autoridades en lugar de publicarlos como una noticia más, ¿no deberían esforzarse y preguntarse los por qué de estos hechos y no calificarlos livianamente de criminales, los que, hartos, se toman estas represalias? Jóvenes que deberían estar estudiando o trabajando se les ha cerrado la posibilidad de modificar su rumbo, y no es que no haya oportunidades para el trabajo o el estudio, estos jóvenes vienen de familias marginadas o de padres que han perdido la cultura del trabajo, o sea que les han robado la dignidad porque viven por distintos planes y subvenciones. El gobierno nacional, a pesar de sus anuncios, no ha levantado una sola fábrica en más de 10 años, es decir son los continuadores del desguase de la era Menem. No han recuperado a ninguna de las cientos de fábricas que fueran cerradas oportunamente. Y cuando el gobierno nacional o provincial nos dice que la ciudadanía debe ayudar, no está diciendo nada porque los muertos también son ciudadanos con nombre y apellido, y el gobierno también tiene nombre y apellido, y si nos transformamos en un país productor, consumidor y exportador de droga no es precisamente la ciudadanía quien lo hace, están identificados también con nombre y apellido, y el gobierno nada hace al respecto. Nos dicen que todos debemos colaborar, es decir se sacan el sayo de encima y lo vuelcan a todos por igual como si el humilde trabajador tuviera las herramientas para hacerlo. Una sola idea les tiro al gobierno nacional y encierra una pregunta, ¿cuál es el motivo por el que no se han recuperado los ferrocarriles nacionales teniendo todos los elementos para hacerlo y no permitir la compra de vagones al exterior cuando se han fabricado miles de ellos en el país con excelente calidad y resultado, evitando de esta manera la posibilidad de algún negociado y la posibilidad de crear cientos de miles de puestos de trabajo? Todo lo enunciado recuperaría la tan mentada industria nacional que fuera orgullo en los años 1950, por lo que dudo enormemente que los sucesores de esos proyectos sean realmente peronistas, yo diría que son oportunistas que han formado una banda de ladrones para enriquecerse a base de mentiras y mancillando nombres de una era próspera donde la dignidad del hombre estaba en todo su esplendor. No soy peronista, pero no puedo dejar de mencionar lo bueno de esa época, a pesar de algunas diferencias y dificultades.


































