Tengo presente aún las historietas ilustradas de Mafalda, cuyo autor, Quino, siempre estuvo atento y se sensibilizó con distintos avatares de la vida y con una óptica de madurez hacía razonar a sus pequeños protagonistas. Desde la infancia aprendimos, los de mi generación, a reflexionar sobre esa tragicomedia que es la vida. Constantemente pienso en las repercusiones de las actitudes de los "adultos" o de algunos "adúlteros de las ordenanzas", en las nuevas generaciones, a través del ejemplo. Recuerdo una tira cómica donde Miguelito tocaba varios timbres de las casas y salía corriendo a esconderse, mientras se preguntaba: "Lo que aún no logro saber es si esto lo hago de auténtico travieso o de estúpido costumbrista". Esta frase retumbó en mi cerebro al ver "estúpidos costumbristas" estacionar sobre la vereda en la calle Gálvez a lo largo de varias cuadras hasta Moreno. ¿O quizás han adulterado la ordenanza al incorporarle la "costumbre" de estacionar y circular vehicularmente por la vereda y la calle Gálvez se transforma en peatonal? Incluso en uno de estos autos, flameaba "orgullosa"(¿?) una banderita argentina. Tan sólo sé, que ese paisaje habitual de transgresión y de discriminación (no se puede circular con sillas de ruedas) se irá incorporando en las retinas morales de sus propios hijos y los niños del barrio, que minimizarán como normales las violaciones de los "adúlteros de las ordenanzas".


































