Maya Plisetskaya tuvo un contacto fluido y sostenido con el público argentino. En esas oportunidades no se cuidó de decir lo que pensaba desde el corazón. Estas son algunas de sus opiniones, muchas veces sorprendentes, recabadas en sus visitas.

Maya Plisetskaya tuvo un contacto fluido y sostenido con el público argentino. En esas oportunidades no se cuidó de decir lo que pensaba desde el corazón. Estas son algunas de sus opiniones, muchas veces sorprendentes, recabadas en sus visitas.
"Nunca bailé algo que no me gustara. Si uno cree que hace sacrificios, lo mejor sería recomendarle que se dedique a otra cosa. Si uno quiere disfrutar, que se siente a tomar una cerveza".
"Siempre he bailado para el público. Por mí nunca habría bailado. A veces lo hago para mi marido, cuando él toca el piano".
"A mí me gusta el público que llega por primera vez en su vida al ballet. Yo desprecio a los especialistas cerrados. Ninguno de ellos dice la verdad".
"Yo nunca he trabajado, he bailado. Y eso para mí es un divertimento".
"No hay que bailar con la música, hay que bailar la música".
"O los niños, o la profesión. Preferí mi profesión. Todo el mundo puede tener hijos, pero no todos pueden bailar".


