Hace siete años íbamos con mi marido, mi hijo, mi nuera y mi nieto en el juego del gusano de la manzana del parque Independencia cuando descarriló. Estábamos ubicados en el primer coche con mi marido y mi nieto y quedamos en el vacío. La empleada al oír el estruendo corrió y apagó el juego salvando nuestras vidas. Pudo ser una tragedia, ya que no había nada para auxiliarnos, ni siquiera una escalera para bajarnos. Mi hijo junto a otras personas, moviéndose por el carril nos ayudó a bajar. Había mujeres con bebés y varios niños. Hice la denuncia y fue noticia en La Capital. Por eso que creo que los responsables del accidente último que se llevó la vida de dos ángeles son todos. Sí todos, el consignatario, la directora de concesiones, la Municipalidad, la Secretaría de Prevención y los concejales. Tenían los medios y la obligación de hacer inspecciones periódicas de todos los juegos del parque, donde concurren tantos niños. Esta tragedia se podría haber evitado siete años antes.
































