Esta es una pregunta que me vengo haciendo desde hace bastante tiempo. Los fines de semana y los largos más aún llega a nuestra ciudad mucha gente a conocerla, a vivirla, a recorrerla. Pero también hay público que desea conocer su pasado y que le cuenten historias y lugares que dejaron su huella a través del tiempo. Pero parece que no es tan así. Participé de una visita guiada que parte del Museo Estévez y según se anuncia se hace una recorrida por el casco histórico y el Monumento a la Bandera. Los guías no tienen ninguna identificación que los acredite y lo más grave es que los conocimientos que demuestran son mínimos y encima con errores llamativos. No se puede decir “detrás de esos árboles está el primer edificio de propiedad horizontal, La Bola de Nieve”. Y esto no es nada. Se llega a decir y “otras cosas que ahora no recuerdo” y serían interminables los latiguillos utilizados. Se nota una falta de capacitación alarmante. Me consta que hay guías en la ciudad de Rosario que tienen conocimientos muy bien desarrollados, pero hay otra legión que los hace quedar muy mal a todos. Nuestro pasado está impregnado de muchas vivencias que es una lástima que se soslaye tanto. Con la simpatía no alcanza. Algunos datos que brindan son incorrectos y dejan una sensación de inseguridad notable. Entre los asistentes nos mirábamos y varios se fueron comentando que no les quedaba nada de lo que habían escuchado, y encima comparaban con otros sitios que habían visitado anteriormente. Es una verdadera pena que no se capacite en esta área tan sensible y que no se necesita demasiada erogación al respecto. Aparte, pienso que hasta los mismos guías deberían estudiar por sus medios para poder brindar una mejor atención al visitante. Es lamentable que con tanta historia y hechos significativos a todo nivel, Rosario no sea mostrada como realmente es. No se necesita demasiado tiempo para contar y narrar historias. Sólo conocimiento y dedicación. Una expresión de Hegel dice que lo cotidiano, por cotidiano, no llama la atención y por eso resulta desconocido. ¿Cuántas personas caen en el desconocimiento a causa de la cotidianidad? Aprender todos los días y capacitarse sería un bálsamo interesante y de paso leer a Eduardo Galeano cuando escribió: “Somos lo que hacemos y lo mejor de lo que hacemos, es cambiar lo que somos”.





































