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Una mujer no puede tramitar su DNI porque no registran sus huellas dactilares

Parece increíble pero es así. Es una docente jubilada, tiene 69 años y durante más de dos años ha recorrido numerosos organismos oficiales, pero nadie soluciona su problema.

Domingo 07 de Diciembre de 2014

Parece increíble pero es así, una docente jubilada de Rosario ciudad quiso tramitar su nuevo Documento Nacional de Identidad hace dos años y medio y aún no logró hacerlo porque “no tiene las huellas digitales en condiciones” o porque “le robaron la identidad”, según algunas de las explicaciones que le dieron en el Registro Nacional de las Personas (Renaper) y en la Cámara Provincial Electoral, entre otros tantos organismos oficiales visitados y requeridos.

   Ana María Marchetti, de 69 años, trabajó casi toda su vida como maestra en Sancti Spíritu, su pueblo natal situado en la punta de la bota santafesina, y luego otros cinco años en la delegación del Ministerio de Educación de Rosario.

   La historia de la época colonial recuerda el interminable calvario de unos gauchos de Buenos Aires que pidieron permiso al rey de España para plantar un laurel. Cansados de los trámites y las demoras, finalmente lo plantaron sin autorización y disfrutaron de su belleza y de la sombra de sus brillosas hojas perennes hasta el infausto día que llegó la orden de talarlo porque no contaban con el permiso real. Finalmente, los gauchos hicieron una guitarra con la madera del laurel, al que le dedicaron una zamba. Ojalá que a Ana María le vaya mejor que los gauchos del laurel en la época colonial.

Una odisea. “Es una odisea. En 2012 fui a hacer el nuevo DNI al Registro Civil de la calle Salta, donde me tomaron las huellas digitales de los pulgares y me dijeron: «Ya le va a llegar en diez días». A la semana me llegó un telegrama del correo, tuve que volver al Registro Civil y me tomaron las huellas digitales de las dos manos. A los 15 días me llegó otra notificación y me volvieron a tomar las huellas de las manos. Hasta que me dijeron: «No podemos hacer más nada. Tiene que llamar a Buenos Aires, al 011, porque no aparecen sus huellas digitales»”, recuerda Ana María el comienzo de su trámite.

   En estos dos años y medio Ana María llamó decenas de veces al Registro Nacional de las Personas, a la Cámara Electoral Nacional, a la Cámara Electoral Provincial, a la Sección Jurídica del Renaper, y fue otras tantas al Registro Civil de la calle Salta y a la Defensoría del Pueblo de la provincia, y ahora hasta contrató un abogado para ver si consigue su preciado documento.

   —¿Qué explicación le dieron para negarle el documento?

   —Que no aparecen mis huellas digitales. Puede ser porque fui maestra y la tiza borra las huellas digitales. Me dijeron que tenía que ir un familiar directo como padres o hermanos a atestiguar mi identidad. Padres ya no tengo y mi hermano vive en Pergamino. Pero lo tiene que citar la policía para ir a la comisaría a atestiguar que soy su hermana, y todavía no lo citaron.

   —¿Intentó sacar el DNI en otro lugar?

   —Sí. Un día fue a la Terminal de Omnibus a ver si podía hacer el trámite pero me dijeron que era inútil que me tomaran otra vez las huellas.

   —¿Qué más hizo por el DNI?

   —Lo último que hice fue poner un abogado para hacerle un juicio al Renaper. Le mandamos una carta documento y llamé a Jurídicas, pero me dijeron que hasta que mi hermano no atestigüe en Pergamino ellos no van a contestarla.

   —¿Y su hermano no puede presentarse a atestiguar en la seccional?

   —No, porque debe esperar que lo citen. Y la policía se toma sus tiempos. Igual que en Jurídicas del Renaper, donde hay trámites atrasados desde 2008.

   —¿Pudo votar?

   —Siempre. En la Cámara Provincial Electoral me dijeron que me habían robado la identidad. “Hay otra mujer con su mismo número de documento, pero el caso de ella está en fase 3 en Jurídicas del Renaper y usted está mejor porque está en la fase 5, me dijeron en su momento. Después en la Defensoría del Pueblo me preguntaron si había votado y cuando les dije que sí, me dijeron entonces no es robo de identidad.

   —¿Puede salir del país?

   —Ese es otro problema. El año pasado íbamos a ir de vacaciones con mi marido al sur, pero tuvimos que suspender el viaje largo porque en El Calafate teníamos que cruzar a Chile y con este documento viejo no puedo ir ni a los países limítrofes. Me mandaron a Migraciones y me dijeron: “Con este documento solamente puede andar por el país, ni siquiera puede viajar a los países limítrofes”.

   —Parece una comedia de enredos.

   —Ya no sé qué hacer, con quién hablar ni a quién recurrir. Estoy haciendo extensiones de la tarjeta de crédito para poder manejarnos, pero necesito que me den mi nuevo DNI porque hace dos años y medio que estoy dando vueltas por todos lados y llamando por teléfono a Buenos Aires para poder cumplir con la ley. Parece mentira: una quiere hacer las cosas bien y no la dejan.

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