A contramano del mundo, en la ciudad de Pérez se derrochan cientos de miles de litros de agua potable a diario por negligencia, desidia o vaya uno a saber qué motiva semejante locura. Los reclamos a Coopeser por roturas, pérdidas y averías son cientos y cientos. En mi caso en particular llevo cuatro meses reclamando en vano, no menos de diez llamadas telefónicas y apersonarme varias veces y en respuesta se escucha “ya vamos a ir”, “no hay personal”, “hay que esperar”. Lo más llamativo fue la lacónica respuesta del encargado: “Pérez está todo roto, si podemos vamos. No te prometo nada”. Desde mi analfabetismo político supongo que no tendrá nada que ver el color partidario que hoy gobierna la ciudad, ya que con otros gobiernos los requerimientos eran solucionados en 12, a lo sumo 24 horas. Esperemos que la inteligencia supere a la ineficiencia y se resuelvan todos los problemas y no que se los lleve el agua.



































