¿Qué ofrecer a los adolescentes que ingresan en el delito? La pregunta dispara a
menudo respuestas que no superan el umbral de la represión o el encierro. La provincia procurará
marcar otro camino con un programa concebido para la inclusión social mediante la capacitación
educativa y laboral de jóvenes de entre 16 años y 18 años imputados de delitos.
La experiencia arrancará el lunes. Es apenas un primer paso y abarcará a 15
chicos que están en libertad bajo observación judicial. Intenta rescatar de la exclusión,
territorio que suele empujar al delito a quienes no tuvieron recursos para optar por otras cosas, a
chicos a los que se brindará capacitación y práctica laboral.
El inicio. Se trata del Programa Oportunidad, plan que coordina la acción de
tres ministerios: Justicia, Trabajo y Desarrollo Social, lo que se llama el gabinete social. Por el
período de siete meses, cada joven recibirá capacitación y formación laboral vinculada a sus
intereses y perfil personal. Se les brindará también un estímulo económico a través de un sistema
de becas y pasantías laborales.
En esta primera etapa se incluyen cursos de capacitación en soldadura,
carpintería, albañilería, pintura de obra, panificación y herrería, entre otros. La segunda etapa
consiste en el cumplimiento de una práctica laboral. Hay, a tal efecto, una nómina de empresas
dispuestas a absorberlos transitoriamente.
El ministro de Justicia, Héctor Superti, explicó que esta herramienta germinó
como alternativa al encierro. "Intentamos reforzar la idea en cuanto a que la privación total de
libertad sea el último recurso al que se apele. Esto se traduce en "no" encerrar. Pero también
quisimos desarrollar en un "sí", es decir qué medidas punitivas, pero de contenido socioeducativo.
En esa línea es que junto a otros programas se construye este que hoy se pone en marcha", explicó
el ministro.
Es una experiencia compleja, pero posible. Se parte de la base de intentar
brindar a chicos que vivieron condiciones de extrema privación económica, desertores del sistema de
educación formal o que ni accedieron a él, una posibilidad de adiestramiento en técnicas laborales.
Los orientadores son especialistas que intentan en base a técnicas pedagógicas lograr la
integración grupal de los chicos, ayudar a mejorar su autoestima, a resolver pacíficamente los
conflictos y apoyarlos en su crecimiento personal.
"Es una oportunidad para los que en la mayor parte de los casos no la tuvieron",
dijo el ministro de Trabajo, Carlos Rodríguez. "A muchos jóvenes la pobreza y la inequidad los ha
estimulado a desarrollar la violencia como herramienta", estableció.
Los cursos comenzarán a dictarse el lunes a las 15 en el Centro de Formación
Profesional Nº 2, de Crespo 847. Los tomarán 15 chicos bajo tutela judicial.
El acto de presentación se hizo en la sede de Gobernación de Rosario. Estuvieron
allí tres diputados nacionales: Verónica Benas, Mónica Fein y Emilio García Méndez. Este último es
autor de uno de los proyectos que se debaten en el Congreso de la Nación para instaurar un régimen
de responsabilidad penal juvenil. También el ministro de Desarrollo Social, Pablo Farías, jueces de
menores de Rosario y autoridades del área penal de minoridad de la provincia.
Los sub 16. Superti reivindicó que un eje de la política del ministerio a su
cargo fue procurar que los adolescentes de menos de 16 años no caigan en el sistema de justicia
penal juvenil. "Y hoy podemos decir que en ningún establecimiento de esta naturaleza en la
provincia hay personas menores de 16 años, fenómeno que no se repite en otros lugares", indicó.