Al menos 16 personas murieron y 36 resultaron heridas, 14 de ellas con quemaduras en casi todo el cuerpo, cuando anteanoche explotaron vagones de un tren que transportaba gas en la ciudad toscana de Viareggio, ubicada unos 350 kilómetros de Roma, en la costa de Toscana, reportó Protección Civil.
El número de fallecidos puede ascender dada la gravedad de los heridos, causados también por el derrumbe de varios edificios cercanos a la estación de trenes de Viareggio, donde ocurrió la catástrofe.
Giuseppe Ferracciolo, un camarero de la estación, dijo que el tren ingresó a la terminal ferroviaria, ubicada en pleno centro, "a toda velocidad, se veían chispas que salían de los rieles y venía envuelto en una nube de polvo. Poco después, numerosas explosiones transformaron en un enorme incendio la estación, las casas circundantes y decenas de coches estacionados".
El tren, formado por 14 vagones, provenía de la localidad de Trecate (Piamonte) y se dirigía a Gricignano (Campania), informó Ferrocarriles del Estado. A su partida, el convoy se encontraba en óptimas condiciones.
La fiscalía abrió una investigación para esclarecer las causas de la explosión.
Según testigos, el tren, que transportaba gas licuado, descarriló mientras entraba en la estación de Viareggio y cinco vagones volcaron contra edificios o instalaciones cercanas.
Los magistrados están indagando por qué el tren descarriló y las razones por las cuales se produjo una fuga de gas en uno de los vagones, que fue la que originó una serie de fuertes explosiones.
Entre las hipótesis sobre le siniestro, se afianza la que considera que uno de los vagones tenía un eje colapsado.
Los dos maquinistas, que lograron escapar y dijeron haberse salvado "por milagro", declararon que el tren circulaba a 90 kilómetros por hora, cuando el límite de velocidad es de 100.
La explosión provocó el derrumbe de dos edificios, mientras que otros cinco sufrieron daños serios y también tuvieron que ser evacuados cerca de mil residentes, informó el alcalde de la ciudad, Luca Lunardini.
El Papa Benedicto XVI, tras conocer la noticia de la explosión, expresó su "profunda participación al dolor que afecta a toda la ciudad".
Sigue el peligro. El director de la Protección Civil italiana, Guido Bertolaso, advirtió en la ciudad toscana que la "situación de riesgo" en Viareggio "no desapareció", ya que hay trece cisternas llenas de gas licuado que deben ser vaciadas.
El jefe del Estado, Giorgio Napolitano, manifestó su solidaridad y dolor al pueblo de Viareggio, mientras el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, que se encontraba en Nápoles, sur del país, se trasladó a la zona "para tomar las riendas de la situación".
La empresa de Ferrocarriles del Estado italiano, Trenitalia, sostuvo que el incidente pudo deberse a que un eje de los primeros vagones cisterna del tren cedió provocando una fuga de gas que causó la explosión.
De los catorce vagones del tren accidentado, los cinco primeros volcaron, otros dos se encuentran en pie pero fuera de las vías, y los siete restantes no sufrieron daños, según Trenitalia.
Trece vagones del tren pertenecían a la compañía de ferrocarriles alemana Deutsche Bahn y uno a la polaca Pkp.
Se trata del accidente ferroviario más grave en Italia desde inicios de 2005, cuando un choque que se produjo el 7 de enero cerca de Bolonia entre un tren de carga y otro de pasajeros provocó 17 muertos y 60 heridos. (Reuters, DPA y AP)
La pregunta
El árbitro de fútbol Pier-Luigi Collina, que vive en Viareggio, puso el dedo en la llaga al opinar sobre el accidente. "¿Qué hubiera pasado si los otros 13 vagones también hubiesen explotado?. Ya no existiría Viareggio", aseguró. Según medios italianos, los habitantes del lugar exigían desde hace tiempo ya un muro de protección contra la carretera y la estación.