Sebastián Abramovich, autor del video institucional de la Municipalidad "Yo amo Rosario" tiene una antigua costumbre y es la de tomar ideas y materiales que no le pertenecen y usarlos. En su site, no obstante, tiene un aparte para sellarlo con un Copyright, bla, bla, bla. En su momento tomó imágenes del manual de la Epson 600 y comprometió con su uso a una empresa local incluyéndola en su carpeta institucional. En lo que a mí concierne, su agencia tuvo la feliz coincidencia de ilustrar una pieza de la campaña de la aseguradora La Segunda con la idea central de mi relato ficcional "Aquel edén prohibido", publicado en 2004. Estoy pensando en reclamarle formalmente al respecto. En cuanto al famoso guiño publicitario (por Dios, que espanto de frase), alguien, hace ya bastante tiempo, analizó el tic ocular de Juan Domingo Perón y el uso que hacía del mismo. Su gesto cómplice, donde no mediaban palabras, mandó a miles de colaboradores hacia el rumbo que el destinatario del guiño entendía que era la voluntad así expresada por su indiscutido líder. Como es sabido, más de uno se quedó pataleando en el aire y argumentando que "tenía el guiño del general". La funcionaria de marras debería renunciar, a riesgo de quedar pataleando en el aire, el papelón ya lo hizo. El publicista ha conseguido la promoción que nunca tuvo, sin cargo, como a él le gusta. ¿Mala prensa? Todo se olvida. El que no olvidará será el estudio de abogados de Fernando Meirelles, quien por estos días analiza el material de marras. En música, más de cuatro acordes seguidos se considera plagio (¿se acuerdan de La Bamba y Twist and shouts?), en video ¿más de cuatro tomas serán plagio también? Espero que el bueno de Sebastián recoja el piolín y en un acto público de constricción nos haga creer que es humilde y reconozca que esta vez le erró feo y para el campeonato.































