Basta ver los semblantes del premier ingles o del vicepresidente norteamericano para constatar que tenemos un presidente. Claro, no extraña para nada. Debe ser la primera vez en el último cuarto de siglo que no tropiezan con bichos raros que no sólo decían sandeces, sino que atacaban a los diplomáticos y dirigentes del Primer Mundo con las peroratas de toda la vida, contra el capital, el imperialismo, y bla, bla, bla. Es decir, los partidarios del partido del "primer trabajador", que no sólo sumieron al país en el odio, el atraso y el caos, saturando el país con máquinas tragamonedas, casinos y narcotrafico, sino que además de su odio contra la oligarquía "vacuna", a la que a la vez admiran de tal forma que también ellos pasan a vivir como oligarcas, que es su objetivo y no otro, nada lograron de justicia social, creación de puestos de trabajo, mejoras para el trabajador y el sistema educativo (todo lo contrario) y un país ordenado con gente que trabaje en paz y respete la ley. Como será que ahora tenemos un presidente en serio (mesurado, educado, con don de gentes), que hasta habla en inglés en los foros internacionales.


































