Antonio Berti, un mecánico de 44 años, llegó el jueves desde San Nicolás a
Rosario para cumplir con el ritual navideño de saludar a sus hijos y a sus amigos del barrio La
Esperanza, en la zona norte, donde había vivido muchos años. Pero el regreso lo expuso a un trágico
final: tres balazos disparados por un familiar con quien mantenía una vieja rivalidad terminaron
con su vida. Así terminó una disputa que el agresor y la víctima mantuvieron a lo largo de dos
décadas, en las que el mecánico incluso ya había sido atacado a tiros.
Tras el homicidio, familiares del hombre asesinado reaccionaron con furia e
incendiaron la casa del agresor, en Cavia al 2200, a unas tres cuadras de la escena del crimen. Un
vocero policial y familiares de Berti indicaron que el atacante es un primo de la ex esposa del
hombre, pero hasta anoche no había sido localizado por la policía.
Berti, a quien le decían Nino, había vivido hasta su separación en una casa de
Rauch 1371 con su ex pareja, Roxana Mirta González, y los ocho hijos del matrimonio. Pero en su
paso por el barrio protagonizó algunas peleas con un primo de la ex esposa. Ayer, sin perder la
calma, Roxana contó a LaCapital el violento incidente.
El comienzo. Roxana recordó que la rivalidad entre Berti y su familiar, Fabián
Uriel G., de 31 años, comenzó veinte años atrás por una gresca en un baile. "A la salida del
boliche mi marido le pegó, sin querer, al hermano menor de Fabián. Cuando Antonio fue a la casa a
explicarle al padre (del agresor) lo que había pasado salió mi primo y con un fierro le pegó a él y
a su camioneta". El ataque, según dijo, fue brutal y el mecánico terminó con un brazo fracturado.
"Tuvieron que ponerle clavos en una mano", recordó.
Los desencuentros entre los dos hombres cesaron por un tiempo. Tras su
separación, Berti se fue a vivir a San Nicolás, donde se casó nuevamente y tuvo seis hijos con su
actual mujer. Sin embargo, el hombre regresaba al barrio para visitar a los hijos de su primer
matrimonio y, al parecer, eran inevitables los cruces con Fabián G. Uno de esos encuentros ocurrió
un año atrás. "Mi marido le gritó una cosa y él (por su primo) sacó un revólver y le pegó un tiro
en el pecho". A raíz del balazo, el mecánico debió ser internado.
Cruce trágico. El jueves a la tarde, a pocas horas de la Nochebuena, Berti y su
antiguo contrincante se toparon nuevamente, pero en esta oportunidad el encuentro fue trágico. En
el mediodía del jueves, el mecánico llegó a la casa de Rauch al 1300 para almorzar con sus hijos.
Después fue a saludar a unos amigos que viven en una casa de Avalos y Larrechea. Cuando se disponía
a marcharse en su camioneta de auxilio mecánico aparecieron dos muchachos en una moto roja de 110
cilindradas. Uno de los motociclistas era Fabián G. A partir de este momento, existen distintas
versiones acerca del incidente.
Roxana cree que todo se desencadenó cuando su primo intentó apoderarse de "algo"
en el vehículo. Para una amiga del mecánico que ayer la acompañaba directamente fue una ejecución.
"Apenas Berti vio el arma que tenía Fabián le dijo «te la voy a dar»", contó. La agresión continuó
en la calle: "Mi marido se bajó de la chata para correrlo pero él le empezó a disparar", indicó
Roxana.
Berti, según dijo, trató de escapar por Larrechea con el agresor detrás pero
trastabilló y, cuando cayó al suelo, el perseguidor lo ejecutó con "cinco tiros" a quemarropa,
aunque según el parte oficial los impactos fueron tres. Un amigo del mecánico lo llevó al Hospital
Alberdi, pero murió en el camino.
Para la policía la secuencia del ataque tuvo otros matices. El mecánico "comenzó
a discutir con uno de los motociclistas. Este extrajo un arma y le efectuó un disparo. A pesar de
estar herido, Berti trató de golpearlo y el agresor retrocedió. En ese momento el atacante le tiró
nuevamente y la víctima cayó al suelo", explicó un vocero.
El médico forense constató tres orificios de bala en el tórax y el abdomen,
además de excoriaciones en la cara, la espalda y la mano derecha de la víctima. Los investigadores
de la comisaría 30ª y la Brigada de Homicidios no hallaron balas en el lugar, pero creen que en el
ataque se usó un arma calibre 22.