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Un hombre vivió 10 años con el cadáver de su madre en la cocina

La Policía Bonaerense descubrió en la cocina de una casa de la localidad de Carapachay, en el Gran Buenos Aires, el cadáver de un hombre de 58 años al lado del "cuerpo momificado" de su...

Viernes 10 de Enero de 2014

La Policía Bonaerense descubrió en la cocina de una casa de la localidad de Carapachay, en el Gran Buenos Aires, el cadáver de un hombre de 58 años al lado del "cuerpo momificado" de su madre, que llevaba allí alrededor de una década.

El hallazgo se produjo por el llamado de los vecinos al teléfono 911 a raíz del mal olor proveniente de la casa ubicada en calle Fray Cayetano Rodríguez al 3300 de Carapachay—Vicente López, que limita con Munro y Villa Adelina.

La vivienda, ubicada en un barrio de clase media, tenía sus puertas cerradas con llave. Cuando los efectivos las forzaron, con el auxilio de los bomberos, y lograron ingresar se encontraron con residuos de todo tipo en las distintas habitaciones: el hombre fallecido era cartonero.

Pero al llegar a la cocina hallaron el cadáver de él sentado sobre una silla y en avanzado estado de descomposición y en otra silla el cuerpo "momificado" de su madre.

La mamá "estaba como emponchada, cubierto por bolsas de arpillera y plástico", describió un policía. "Las bolsas tenían roturas a la altura de la cara y se le veían todavía restos de piel y cabellos", agregó el agente.

Los voceros relataron que la anciana tenía colocado un "par de pantuflas de invierno" y, por la forma en que estaba cubierto su cuerpo y un pañuelo que tenía colocado en la cabeza, parecía "como arropada cariñosamente".

En la otra silla, sólo con un calzoncillo puesto, doblado y con las extremidades tocando el suelo, como si se hubiera caído, estaba el cuerpo del hombre que resultó identificado como Claudio Alferi. Su mamá se llamaba Margarita Amaz de Alferi.

"Por lo que cuentan los vecinos, la mujer tendría que haber fallecido hace una década, cuando tenía 90 años", dijo otro de los policías.

A diferencia de la mujer, cuyo cadáver tenía un aspecto "seco" que hizo creer rápidamente a los peritos que llevaba entre 8 y 10 años de fallecida, Alferi presentaba un avanzado estado de descomposición con una data de muerte que los expertos calcularon en alrededor de 30 días.

Los vecinos del lugar dijeron que el cartonero "era un hombre ermitaño y prácticamente no tenía trato con nosotros", pero agregaron que cuando alguien le preguntaba por su madre decía: "Ahí anda, bien".

Los policías también señalaron que había tantas cáscaras de huevo y envases tirados en la vivienda que daba la sensación de que "fue lo único que comió el hombre últimamente".

La Unidad Fiscal de Investigaciones del distrito Vicente López Oeste tomó intervención en el hecho y ordenó que los policías de la sección científica y antropólogos examinen ambos cadáveres, que en principio no tenían signos de violencia.

Aunque en principio trascendió que el hombre habría tenido problemas psiquiátricos, también se supo de vecinos que habría habido un conflicto hereditario con respecto a la casa, por lo cual Alferi habría tratado de ocultar la muerte de su madre.

Antecedentes. Numerosos son los casos en todo el mundo de personas (generalmente con problemas mentales) que han tenido el cadáver de un familiar o un allegado junto a ellos durante largo tiempo.

Entre los más impresionantes figura el de una anciana de Chicago, Estados Unidos, que vivió con dos esqueletos y un cuerpo descompuesto de sus hermanos, uno de los cuales habría muerto 20 años antes de descubrirse el caso.

En Londres, se conoció el caso de una mujer octogenaria que conservó durante 20 años el cuerpo de su madre en una heladera.

En la Argentina, por ejemplo, un jubilado de 73 años que tenía problemas de demencia senil estuvo tres días en su casa de Córdoba junto al cuerpo sin vida de su esposa, quien murió sin que él se diera cuenta.

Asimismo, en la ciudad de Buenos Aires, en el barrio Vélez Sarsfield, un hombre estuvo 10 días en su casa con su mujer muerta.

Y también varios años atrás, en el interior de la provincia de Buenos Aires, una mujer mantuvo junto a ella el cuerpo de su hermana, hasta que ella también falleció.

En Cataluña (España) una mujer vivió un año con el cadáver de su marido y en Alemania otra mujer que no podía pagar el entierro de su madre estuvo ocho meses durmiendo junto al cuerpo de su progenitora.

También en Alemania un hombre de 67 años tuvo junto a él, durante un año, el cadáver de su esposa. Cuando las autoridades lo descubrieron, él respondió que quería conservar el cuerpo de su mujer "tanto tiempo como fuera posible, hasta que yo ya no me tuviera en pie o ya no quedara nada de mí".

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