La búsqueda de restos del Airbus 330-200 de Air France que cayó en el Atlántico con 228 ocupantes llegó a su quinto ayer enfrentando malas condiciones climáticas, mientras una advertencia del fabricante del avión sugirió una posible falla técnica en el vuelo y recomendó controlar los tubos Pitot que dan a los pilotos los datos de la velocidad de la nave.
Una de las teorías que ahora se manejan para explicar el colapso del aparato es que los tubos que alimentan los sensores de velocidad podrían haberse congelado, confundiendo a las computadoras del avión.
Airbus emitió una advertencia “para que los pilotos sigan los procedimientos estándar de velocidad y ángulo de ataque si sospechan fallas en los indicadores de velocidad”.
El mensaje reforzó la teoría de que los pilotos del A330, que se desvaneció unas cuatro horas después de decolar de Río de Janeiro hacia París en la noche del domingo último, podrían haber dado al avión, sin advertirlo, una velocidad incorrecta al ingresar a una zona de fuertes tormentas.
Volar demasiado rápido en condiciones de turbulencias puede dañar la estructura del avión, mientras hacerlo a una velocidad muy lenta puede hacerlo perder altura.

































