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Un cura levantó a una prostituta y terminó baleado en Mendoza

Confuso episodio. Al recorrer la zona roja de la ciudad El sacerdote Marcelo Lopresti, de vacaciones en Argentina, trabó relación con dos mujeres; el desenlace fue inesperado, fue herido en el abdomen.

Sábado 09 de Noviembre de 2013

Un sacerdote mendocino fue baleado en un aparente intento de robo, cuando estaba en su vehículo en compañía de una prostituta, según informaron voceros policiales.

La víctima fue identificada como Marcelo Rolando Lopresti, de 37 años, quien es cura misionero y recibió un disparo en la zona abdominal. Hasta anoche se encontraba internado en estado delicado en el hospital Central de la ciudad de Mendoza.

Lopresti reside desde hace unos años en el pueblo Montalto Di Castro, al norte de Roma (Italia), donde ejerce el sacerdocio, y había llegado hace unos días a Mendoza de vacaciones para visitar a su familia. Se aloja en la casa de su padre, Domingo Lopresti, en el barrio Sanidad de la capital provincial.

Según trascendió, en la madrugada del jueves, el sacerdote salió a pasear en el auto de su padre —un Renaul Clio— y recorrió la Tercera y Cuarta Sección, de Capital, zonas donde prostitutas y travestis se ven generalmente parados ofreciendo servicios sexuales.

Aparentemente, el religioso se detuvo en la esquina de calles San Luis y Federico Moreno y le preguntó a una mujer si podía conseguir una amiga así salían los tres por algún lugar de la zona.

"Se bajó de un auto gris un gordito con bermudas y una camisa a cuadros que quería salir conmigo y una compañera", declaró la trabajadora sexual, identificada como María Valeria Rodríguez Peralta, de 33 años.

La mujer le respondió al cura que debían buscar a Adriana en la otra cuadra, que seguro se iba a prender en la movida.

Allí fueron y una vez que la segunda prostituta también estaba sentada en el auto, les dijo que se sentía descompuesta porque sufre de diabetes. El religioso y María Valeria decidieron trasladarla hasta su casa, en Las Heras, para que pueda tomar los medicamentos. Pero una vez allí ella decidió quedarse en la vivienda.

El cura le ofreció a María Valeria llevarla hasta su casa, en el barrio Pablo VI, de Godoy Cruz (Gran Mendoza), según declaró ella en sede judicial.

Poco antes de llegar a la vivienda de la prostituta ocurrió el ataque. Cuando el auto se detuvo en un semáforo en rojo ubicado en Rawson y Vélez Sársfield, límite entre el barrio La Gloria y el Paulo VI de Godoy Cruz, de la oscuridad salió un sujeto armado y encapuchado. El desconocido corrió ágilmente hacia el auto de Lopresti, en un intento por asaltar a la pareja.

Los pesquisas indicaron que no está claro si se produjo un forcejeo entre el supuesto ladrón y el cura o si el asaltante disparó directamente contra el auto al ver que no se lo podía robar. Lopresti, herido por un disparo, pudo acelerar la marcha del Clio y huir del lugar.

La bala hirió al sacerdote en el abdomen. Prendido al volante, pudo recorrer unas cuadras hasta lograr pedirle ayuda a un móvil policial. Era cerca de la 1.40 de la madrugada.

Los efectivos del móvil escucharon el apretado relato y la versión del cura y su compañera, antes de efectuar el traslado de Lopresti hasta el hospital Central, donde fue operado y permanecía anoche internado.

Cuando luego requisaron a la prostituta, los policías le secuestraron un envoltorio con dos gramos de cocaína entre sus pertenencias y 1.000 pesos en billetes de baja denominación, producto de la recaudación que hizo la muchacha durante la jornada.

Cruzando datos, confirmaron que María Valeria Rodríguez Peralta contaba con antecedentes por prostitución.

Espera. Hasta ayer por la tarde, el fiscal a cargo del caso, Gustavo Felhman, no había podido tomar declaración a Lopresti ya que los médicos lo vieron desaconsejable y no lo autorizaron. Esperan, de todas maneras, una evolución favorable del paciente.

"Se está a la espera de que los profesionales permitan su declaración", afirmó una fuente.

El caso fue caratulado como robo en grado de tentativa, ya que el ladrón no alcanzó a llevarse ningún elemento, como por ejemplo un maletín con una cámara de fotos perteneciente a Lopresti que quedó intacto arriba del auto, sobre una de las butacas.

Los investigadores intentarán determinar si la mujer fue parte del plan para asaltar a Lopresti, aunque también analizarán la cámara fotográfica del cura para saber si realmente estaba sacando fotos antes del ataque.

Lo que también quedaría claro por todos los indicios recogidos es que entre el cura y las prostitutas no hubo ningún tipo de contacto sexual.

El suceso alimenta dos versiones

Sobre el resonante episodio existen dos versiones: la formal, en base a la declaración de la prostituta María Valeria Rodríguez, sostiene que el sacerdote detuvo la marcha de su auto frente a un semáforo cuando lo sorprendió un asaltante que le terminó disparando sin mediar palabras.
  La otra versión, informal, edificada en base a las sospechas de los policías que llegaron al lugar del ataque, elucubra la hipótesis de que la trabajadora sexual le tendió una trampa al sacerdote misionero.
  El cura les dijo a los policías que lo asistieron, que su recorrida por la zona roja se motivó en una serie de fotografías que venía tomando de la ciudad. Y que no fue a buscar servicios sexuales.
  Sobre una de las butacas del auto quedó intacta una cámara fotográfica profesional, de un valor cercano a los 2.000 dólares, que no alcanzó a ser arrebatada por el ladrón.
  La hermana del párroco, vecina de la ciudad de Mendoza, afirmó que el incidente fue producto de “una situación más de inseguridad del país”.

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