El 15 de abril de 2004 la industria del cine porno sufrió una impensada y fulminante paralización. Ese día se había confirmado que un conocido actor Darren James dio positivo en el control de virus del sida.
Temerosa de posibles contagios, la organización médica para la Salud en la Industria del Cine Porno recomendó una interrupción de los rodajes de 60 días, lapso en el que las 12 actrices que mantuvieron relaciones sexuales con el actor contagiado en los últimos meses debieron someterse a los exámenes de detección del virus.
Así se determinó que al menos una de ellas había contraído el virus.
La industria del cine pornográfico ya había enfrentado una crisis similar cuando el actor Tony Montana se enteró en octubre de 1999 que se había contagiado el VIH.
La industria porno se defendió argumentando que la cantidad de casos, dada la actividad de riesgo, es ínfima si se compara con las estadísticas mundiales. La Fundación para Atención Médica del Cine para Adultos apoyó la posición.
La industria había mantenido su propia regulación en materia del control de enfermedades venéreas, pero las acerbas críticas por los contagios la obligó a ceder el control a las autoridades sanitarias estatales.


































