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Un adolescente mató de dos tiros a un muchacho en la puerta de su casa

En algunos barrios de Rosario la vida cotiza en baja. Más aún cuando se esconde el sol. El miércoles al filo de la medianoche en Clavel al 6900, en lo profundo de barrio Las Flores, Gustavo...

Viernes 24 de Mayo de 2013

En algunos barrios de Rosario la vida cotiza en baja. Más aún cuando se esconde el sol. El miércoles al filo de la medianoche en Clavel al 6900, en lo profundo de barrio Las Flores, Gustavo Daniel González, de 27 años, fue asesinado de dos balazos en la puerta de su casa cuando trató de interceder cuando estaban robando a su hermano menor y dos amigos.

"Lo mataron porque fue a defender a su hermano. Al pibe le robaron un atado de cigarrillos. No hubo discusión ni pelea por algo. Le disparó y a otra cosa", relató ayer, con la voz apagada, el padre de la víctima.

Media hora después del homicidio, el pibe apuntado como matador, apodado Nikito, de 16 años, fue detenido a dos cuadras de la escena del crimen. "No estaba en sus cabales, aunque no se podía precisar si estaba alcoholizado, drogado o las dos cosas", referenció una fuente policial.

Jardín descuidado. Los medios de prensa llegan al barrio Las Flores ante dos circunstancias: un hecho policial grave o un reclamo social. Después, sobre la actividad vecinal, poco y nada. La realidad expone que el vecindario cuyas calles tienen nombres de flores es cada vez más un jardín descuidado hasta el olvido. Zanjas pestilentes, ramilletes de cables eléctricos, un sólo colectivo para ingresar al barrio, sólo dos vías de ingreso/egreso, una subcomisaría donde los policías está refugiados, una generación de pibes que consumen distintos estupefacientes, de los legales y de los ilegales, y que andan portando un arma para que los libre de todo mal. Y lo peor: un alto grado de violencia que está normalizado. Las Flores es otro lugar de Rosario que parece tierra baldía y donde el que tenga mayor poder de fuego es el que manda.

Profunda tristeza. Y en ese contexto, ¿qué puede asombrar? Que cuatro muchachos, de entre 27 y 14 años, estuvieran el jueves al filo de la medianoche frente a una casa de calle Clavel al 6900 charlando tranquilamente mientras fumaban y tres pibes, también del barrio y menores de 20 años, llegaran y los quisieran robar.

Que ante la negativa de una de las víctimas a entregarlo todo, en este caso Gustavo González, el pibe que portaba una pistola calibre 9 milímetros —en este caso el apodado Nikito— primero lo verdugueara (en la jerga, humillarlo) y luego lo matara de dos balazos, uno de ellos en la cabeza. Que al apuntado como matador, Nikito, de 16 años, lo detuvieran media hora más tarde mientras caminaba, ajeno a todo, a dos cuadras de la escena del crimen. Ese es el relato básico y descarnado de los testigos del crimen de Gustavo González.

"Tengo entendido —murmuró el papá del muchacho asesinado— que el chico este que lo mató no andaba bien. No estaba en su cabales. Uno de mis hijos más chicos estaba en la esquina con los amigos. Entonces vino (el matador) y le sacó los cigarrillos. El hermano más grande se acercó para ver que pasaba y se la agarró con él. Eso fue lo que pasó", explicó el hombre, abatido por el dolor.

"El pibe aparentemente estaba drogado. Lo hizo descalzar, le obligó a a que se sacara algunas ropas y después le disparó", agregó.

El relato coincidente de los tres sobrevivientes es que Nikito se acercó con otros dos muchachos: Nahuel, que es menor, y Tucu, mayor de edad. Que ante la negativa de González de entregar sus pertenencias lo hizo arrodillar, lo golpeó en la cabeza con el caño de la pistola calibre 9 milímetros, y le disparó. Uno de los plomos le ingresó a la víctimas por la zona intercostal izquierda con salida por el sector derecho. El mismo proyectil le perforó el brazo derecho. También tenía un disparo en el craneo.

Los familiares de González lo trasladaron como pudieron hasta el hospital Roque Sáenz Peña, pero ya nada se podía hacer. Un patrullero del Comando Radioeléctrico que llegó al lugar tomó la descripción del trío de delincuentes y salió a dar vueltas por el barrio. Media hora después de que González cayera agonizante, detuvieron en Clavel y Estrella Federal a Nikito —Nicolás Gabriel O.—, el principal sospechoso de ser el autor del asesinato.

No portaba armas y, según la descripción de los policías que lo detuvieron, "no estaba en sus cabales". El homicidio es investigado por efectivos de la sección de Homicidios y la subcomisaría 19ª, bajo la tutela del juez de Instrucción Hernán Postma y la jueza de Menores 1º, María del Carmen Mussa. Y no hay mucho más para contar. Sólo esta reflexión del padre del muchacho asesinado: "Todo parece ser posible últimamente. El peligro está siempre presente y no por lo que le pasó a mi hijo. El peligro en lugares como este, con los chicos, es constante y permanente".

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