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Trezeguet cumplió su parte

Debutó de titular y la primera que tocó en el área fue el 1-1. Poca participación de David, pero efectiva.

Domingo 15 de Septiembre de 2013

Hay un equipo que no está acostumbrado a jugar con un 9 que se plante sólo en el área. Por eso es que los utilizados por Newell’s en esta era post Scocco no tienen en este campeonato la incidencia de aquel. Pero a ellos se les pide que cuando tengan una la manden a guardar. Ni hablar si ese hombre es David Trezeguet, la otrora mega estrella del fútbol mundial, que anoche tuvo su debut de titular y que en la primera que tocó dentro de la zona de gatillo, encendió la ilusión de remontar un trámite que venía complicado. Fue el 1 a 1, que luego el genio de Maxi Rodríguez transformaría en victoria.

Antes de irse de River, operado de la rodilla, se decía que Ramón Díaz recién podría tenerlo para octubre. Pero cuando septiembre no llegó a la mitad, no sólo el Rey David ya debutó en la red con un tremendo gol ante Rafaela, sino que ayer ya fue titular. Y como todo jugador de su jerarquía, nunca hay que descuidarlo por más que no haya tocado la pelota.

Porque eso fue lo que literalmente pasó hasta que Cáceres le metió un pase bárbaro a Figueroa, quien eligió la descarga porque Maximiliano entraba en off side y en cambio el francoargentino, lector de la jugada, lo hacía un paso más atrás para recibir sólo con Champagne desacomodado e igualar un encuentro hasta ahí complicado.

Iban 6 minutos del complemento y no es un invento decir que hasta ahí sólo la había tocado un par de veces. Una al comienzo, fuera de la empanada del área, donde le hicieron falta y la otra a los 33’ en campo de Newell’s, cuando fue a buscar un pase de Bernardi. La lentitud leprosa en el traslado, con pocas posibilidades de desborde de los laterales que trepaban, hacía imposible un centro hacia su cabeza, y ni siquiera su predisposición a pivotear fue entendida por el resto como una posibilidad de descarga.

Trezeguet siempre buscó alejarse de los centrales pero cerca de su hábitat natural, que es sin duda el área. Por eso, como la pelota no le llegó, no pesó, pero apareció en la primera que tuvo redonda en el punto penal. Gol, por supuesto.

A los 70’ tuvo su segunda chance, con el partido 1-1, por dos, tras un mal rechazo de Champagne en un córner desde la izquierda de Figueroa. Y aunque amagó con pedir la pelota para el penal, a Maxi no se la sacó nadie. Y a diez del final recibió el cálido aplauso de los hinchas cuando fue reemplazado por Víctor Aquino. El gran goleador que seguramente, con la camiseta rojinegra, llegará a los 300 festejos, cumplió con su cuota, quedó a uno y demostró sobre todo el por qué de su vigencia.

G.C.

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