Santa Fe.— Un hombre que estaba prófugo acusado de ser el asesino de una
joven pareja tuvo un final congruente con la violencia que se le atribuía: ayer a mediodía un grupo
formado por tres sujetos lo siguieron y lo acribillaron de tres balazos, desde corta distancia, en
una cruenta emboscada en el barrio San Lorenzo de la capital provincial.
El suceso registrado a plena luz del día conmovió a los vecinos de la barriada
enclavada en la zona sur de la ciudad. El destinatario se llamaba José Alberto Jara, tenía 35 años
y un abultado prontuario por delitos graves. En el mundo del delito era conocido como el Negro. Con
relación al caso, el subjefe de la Unidad Regional I, comisario inspector Carlos Enrique Brunet,
señaló que se dispone "de información y fuertes indicios que orientan la principal línea de
investigación a un presunto ajuste de cuentas como móvil criminal, no sólo por la brutal modalidad
del crimen, sino por los numerosos antecedentes de la víctima".
Un río de sangre. Hasta anoche no se habían reportado detenidos por el homicidio
de Jara. Una fuente policial indicó que Jara tenía un pedido de captura como principal sospechoso
de los homicidios de Favio Bordón, de 33 años, y Lorena Merites, de 24, ejecutados a sangre fría el
12 de octubre del año pasado en una vivienda del barrio Chalet, en Santa Fe.
De acuerdo a los relatos aportados por testigos, tres hombres que se movilizaban
en un auto persiguieron a Jara por las calles del barrio San Lorenzo hasta que lograron
interceptarlo en Uruguay al 4200, entre Lamadrid y Gaboto.
En ese lugar concluyó la desesperada carrera de la víctima por salvar su vida.
En ese momento, los sicarios se bajaron del vehículo y abrieron fuego a quemarropa. Los forenses
contabilizaron tres heridas de bala efectuadas al menos con dos armas poderosas: pistolas de
calibre 11,25 y 9 milímetros. "Dos proyectiles ingresaron por la espalda y uno en la zona de los
glúteos", precisó a este diario el comisario Brunet.
Consumado el alevoso ataque, los sicarios se subieron al vehículo y se dieron
rápidamente a la fuga, en tanto que Jara quedó exánime boca arriba frente al garaje de una vivienda
en medio de un inmenso charco de sangre que tiñó de rojo la remera blanca, los jeans y las
zapatillas deportivas de la víctima fatal.
El sitio donde se produjo el sexto asesinato de 2009 en la capital santafesina
es un barrio de viviendas modestas y calles de tierra, una zona con alta exposición a hechos
delitivos. La vivienda donde el 12 de octubre del año anterior se consumó el doble crimen de la
pareja, y del cual se lo imputaba a Jara, está ubicada a pocas cuadras de allí, en el vecino barrio
Chalet del suroeste capitalino.
Los investigadores no disponían de evidencia que vinculen el doble asesinato de
la pareja con la ejecución de Jara. De todas maneras descuentan que se trató de un ajuste de
cuentas, ya que sobre Jara además pesaban diversas causas por rufianismo, corrupción de menores y
varios delitos contra la propiedad y la integridad sexual .
A poco de sucedido el homicidio surgieron en el lugar varios patrulleros y
efectivos policiales, además de peritos forenses que —ante la azorada mirada de numerosos
vecinos que se congregaron en la escena del crimen— examinaron el cadáver. Los peritos
determinaron el deceso instantáneo del occiso y recolectaron varias cápsulas servidas.