Todo el operativo médico para la recepción de los mineros atrapados fue puesto a punto ayer. Cada uno de los trabajadores rescatados es llevado a una construcción temporal cercana a la boca del ducto para una primera evaluación médica. Allí, un médico evaluará las distintas condiciones de cada uno.
En caso de emergencia, se les trasladará en helicóptero al hospital más cercano en Copiapó. Tres helicópteros están en estado de alerta en la mina.
Desde el área de la primera evaluación médica, los hombres serán llevados a través de un corredor de 50 metros a la zona del hospital de campaña o de estabilización, donde se les permitirá pasar dos minutos con uno o dos miembros de la familia.
Los mineros permanecerán alrededor de dos horas en el hospital de campaña o área de estabilización.
La dolencia más común entre los mineros en este momento son algunos problemas de la piel. Pero los médicos también estarán disponibles para suministrar vitamina D, para contrarrestar los efectos de 68 días sin exponerse a la luz solar y en caso de necesidad, para aplicar suero.
También les llevarán a cabo revisiones dentales. Aquí, los mineros también recibirán asistencia psicológica.
Treinta y cuatro contenedores conforman el área de primera evaluación médica, hospital de campaña y zona de descanso donde se reunirán con sus familias.
Después de una inspección minuciosa en el hospital de campaña, a los mineros se les permitirá pasar a la zona de descanso, acondicionada con sillas y mesas, donde se reunirán con sus familiares más cercanos.
Las visitas se limitarán a dos familiares por minero.
Desde el área de descanso, los mineros serán transportados por vía aérea en helicóptero a una instalación militar en Copiapó, a 40 kilómetros, donde los médicos los mantendrán en observación durante al menos 48 horas.
De ser considerados saludables, después de ese tiempo podrán reunirse con sus familias. Si lo desean, seguirán recibiendo ayuda psicológica.


































