¿Natalia Fraticelli fue asesinada o se suicidó al consumir pastillas
contraindicadas para su enfermedad? Esa dicotomía que marcó a fuego la investigación por la muerte
de la adolescente de 15 años, ocurrida hace 9 años y medio, se expresó también en el fallo de los
cinco conjueces de la Cámara Penal de Venado Tuerto que revisaron la condena a perpetua contra los
padres. Si bien el tribunal absolvió al matrimonio, la sentencia fue tan polarizada como el
derrotero del caso: dos integrantes se inclinaron con convicción por la versión del suicidio, otros
dos plantearon con énfasis que se trató de un crimen. La pregunta sobre cómo murió Natalia,
entonces, continúa abierta.
Para saber si hubo o no delito tras la muerte de Natalia difícilmente pueda
invocarse el esquivo concepto de verdad. Lo que surge del fallo son opiniones e interpretaciones
encontradas sobre pericias que también fueron polémicas. Las dos versiones —crimen y
suicidio— están presentes con igual peso en la sentencia. Pero la absolución del matrimonio
fue posible porque uno de los conjueces que consideró probado el homicidio, Juan Carlos Baravalle,
planteó la falta de certeza para condenar a los padres.
Junto a los votos de Eduardo Pascual y Ariel Dearma, los dos integrantes que
postularon la versión del suicidio, se conformó la mayoría que absolvió a los Fraticelli. Hubo un
cuarto voto en minoría, de Héctor Matías López, quien consideró probada la muerte violenta de la
chica y pidió la absolución de Fraticelli por falta de pruebas, pero solicitó la condena a Dieser
como autora del homicidio. El quinto conjuez se abstuvo ante las tres opiniones absolutorias.
Así, aunque hubo acuerdo sobre la fragilidad de la investigación, el caso cuyos
vaivenes anticiparon la reforma procesal penal en la provincia sigue suscitando controversia.
Natalia Fraticelli fue encontrada muerta la madrugada del 20 de mayo de 2000 en su casa de Rufino.
Los padres dijeron que la hallaron con una bolsa en la cabeza, las manos atadas y que faltaba
dinero de un hueco en el cielo raso de su habitación.
La autopsia concluyó que había sido estrangulada. Las sospechas recayeron
entonces sobre sus padres. Graciela Dieser fue detenida a los cuatro días y Carlos Fraticelli seis
meses más tarde, tras un jury que lo destituyó de su cargo de juez penal. Luego, un examen
toxicológico detectó que la chica había consumido entre 22 y 25 pastillas de Uxen Retard, un
antidepresivo contraindicado para su problema de epilepsia.
El juez que condenó a perpetua al matrimonio, Fernando Vidal, interpretó eso
como parte de la mecánica homicida. Consideró que la madre de la chica la obligó a tomar las
pastillas para sedarla. Las defensas, en cambio, plantearon que la chica quiso suicidarse y la
droga le provocó una crisis convulsiva.
La sentencia que por segunda vez revisa el caso (la anterior había sido anulada
por la Corte Suprema de la Nación por incurrir en prejuzgamiento) abunda en el análisis de las
pericias y en menor medida cita testimonios. Los votos tienen una estructura similar: parten de
analizar si existió o no delito para llegar a una conclusión. Aquí, las principales consideraciones
de los conjueces.
El suicidio. El conjuez Eduardo Pascual, con la adhesión de Ariel Dearma,
planteó que "no fue un homicidio sino que Natalia se suicidó por propia, libre y lamentable
autodecisión". Lo concluyó tras una detallada valoración de la autopsia, del informe del legista
que examinó el cadáver y de los estudios anatomopatológicos.
Pascual rechazó que la chica haya sido estrangulada, como sostuvo la autopsia
del forense Luis Petinari. Fue crítico con ese trabajo. "El médico forense fracturó el hueso
hioides y no lo advirtió, se equivocó al afirmar la existencia de máscara equimótica (signo de
estrangulamiento), vio como signo externo inyección conjuntival que nadie vio, no conservó el
cerebro para que pudiera ser analizado y no tuvo la precaución de filmar el acto de autopsia",
cuestionó el conjuez. También formuló críticas a la técnica usada para abrir el cadáver al señalar
que no es la idónea ante un sospechado caso de estrangulamiento.
En suma, enumeró "errores puntuales, equívocos claros y deficiencias en la
tarea" que a su entender agregaron al caso "confusión, dudas e inseguridad". Estas deficiencias,
señaló, se trasladaron a estudios posteriores: "Casi todos los anatomopatólogos han hecho
referencia a la posibilidad de que las hemorragias puedan haberse derivado del manipuleo en la
autopsia, la que carece de todo valor y de toda eficacia como prueba". Remarcó que no hubo ninguna
señal externa de violencia sobre el cuerpo ni de un acto de defensa.
En ese sentido, Pascual consideró "impensable" que Dieser forzara a su hija a
consumir antidepresivos. "Para lograrlo, Natalia debió ser despertada varias veces en cuatro
horas". Tuvo en cuenta que el retraso madurativo de la chica no era "como para llevarla a tolerar,
pasivamente, cualquier cosa que la madre quisiera hacer con ella". Remarcó que la adolescente
padecía un déficit mental leve, participaba de todas las actividades escolares, manejaba dinero y
elegía su propia ropa.
"Mi conclusión categórica es que la única manera de que Natalia haya tomado las
cápsulas de Uxen Retard es que lo haya hecho de manera voluntaria". En este sentido, señaló que el
cuadro asfíctico detectado en la chica "es coincidente con la muerte provocada por un proceso
convulsivo-epiléptico".
Un crimen sin pruebas. El conjuez Baravalle consideró acreditado que la menor fue asesinada. "La
víctima perdió su vida con motivo de una violenta conducta dolosa practicada sobre la misma por una
tercera persona. Estamos en presencia de un homicidio liso y llano". Pero se pronunció por la
absolución del matrimonio porque la investigación "no logró echar luz sobre lo ocurrido" y
subsisten dudas.
"El estado final que presentaba a la vista el cuerpo, en modo alguno se condice con una maniobra
suicida. Tenía lesiones propias de un accionar violento ejercido por un tercero con alevosía". A
diferencia de Pascual, dio crédito al diagnóstico de muerte violenta de la autopsia.
Natalia "fue víctima de un asesinato. El o los autores deben ser ubicados en su entorno más
íntimo y cercano. Si bien abrigo la firme seguridad de que la muerte se produjo en ocasión de un
hecho de inaudita violencia, no tengo la misma certeza respecto a los responsables del ilícito. La
investigación sobre este punto adolece de graves imperfecciones", evaluó.
Admitió tener una "íntima convicción" sobre la responsabilidad de los padres, pero señaló que la
simple sospecha no basta para condenar. "Se ven incriminados únicamente por la circunstancia de
cohabitar en la misma casa y ni siquiera está demostrado cuál de ellos se encontraba presente",
añadió.
Dieser sí, Fraticelli no. También se inclinó por el homicidio el conjuez López. A partir de las
pericias, dijo, se impuso en él "la certeza de que Natalia falleció por la acción de una o más
personas". No obstante, cuestionó que le endilgaran a ambos padres la acción homicida cuando, a su
criterio, la participación del ex juez de Rufino no está demostrada. Planteó que las pruebas (todas
indiciarias, ninguna directa) sí apuntan a Dieser.
Entre esos elementos señaló: la presencia comprobada de la mujer en el lugar, la ausencia de
terceros, la modificación de la escena por parte de la pareja para instalar la (falsa) versión del
robo, la conducta extraña al llegar el médico familiar, su manejo de la medicación y el desinterés
por la investigación.
Citó testimonios sobre disputas en la pareja por las cuales Dieser habría amenazado a su esposo
con "pegarle donde más le duela" y sobre presuntos malos tratos sufridos por la adolescente.