El procesamiento del juez Baltasar Garzón por parte del tribunal supremo español, por prevaricato, impulsado por la derecha de ese país, no oculta la pretensión de instalar la impunidad para el franquismo, que perpetró crímenes de lesa humanidad en el transcurso de la Guerra Civil y en tiempos posteriores a la derrota de la República. Los judíos tenemos mucho que ver con aquellos tristes y dolorosos momentos. Centenares, si no miles de judíos se alistaron para defender a la República, no sólo porque era legal, sino también porque encarnaba un proyecto de algo distinto y era el primer eslabón en la lucha contra el fascismo. Fue así como, entre otras cosas, dentro de las Brigadas Internacionales, nació la Brigada Botwin, la que cumplió con honra las delicadas tareas militares que se asignó. Es de destacar que esa brigada editaba un periódico en idish para sus integrantes, para los restantes judíos que revistaban en otras unidades y para el conjunto del mundo progresista judío que adhería a la causa republicana. Fue así como muchos judíos debieron padecer las perversidades del fascismo español. La Guerra Civil española fue la primera batalla de la Segunda Guerra Mundial, y anticipó en toda la línea lo que sería el nazifascismo en acción: bombardeos a ciudades desarmadas, matanza de prisioneros, trabajo esclavo con los derrotados, campos de concentración, ausencia absoluta de democracia en el sentido mas amplio y extenso, intolerancia, horror, muerte y odio. Por eso, como judíos y personas democráticas, amantes de la justicia, no podemos permitir que el franquismo gane esta acción. Llevar a Garzón ante los estrados judiciales es burlarse de los asesinados, de los encarcelados, de los exiliados, de los torturados, de los que sufrieron el avasallamiento de sus derechos como seres humanos. Nos solidarizamos totalmente con Baltasar Garzón y nos oponemos de la manera más contundente a su enjuiciamiento.



































