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Subiela regresa con una película sobre sexo, obsesión y locura

Eliseo Subiela, dueño de una trayectoria en la que figuran filmes como "Hombre mirando al sudeste" y "El lado oscuro del corazón", estrena "Rehén de ilusiones", un thriller psicológico de un romance que se va tornando cada vez más extraño y peligroso que se estrena mañana en Rosario.

Miércoles 05 de Septiembre de 2012

Eliseo Subiela, dueño de una trayectoria en la que figuran filmes como "Hombre mirando al sudeste" y "El lado oscuro del corazón", estrena "Rehén de ilusiones", un thriller psicológico de un romance que se va tornando cada vez más extraño y peligroso que se estrena mañana en Rosario.

"El título del filme alude a que el protagonista está rehén de sus ilusiones, es un tipo que vive de fantasías igual que yo. Un poco somos eso los seres humanos, rehenes de fantasías que vivimos atrapados por esas ilusiones", afirmó Subiela.

Fanego interpreta a Pablo, un escritor de 60 años que se cruza con Laura (Romina Ricci) una ex alumna que estaba enamorada de él cuando era su profesor en la universidad y que ahora irrumpe en su vida de manera atrevida y fogosa, lo ayuda a redescubrir su sexualidad, a sentirse joven nuevamente y a disparar su inspiración literaria.

Sin embargo, la joven encierra un profundo misterio, es una asidua fumadora de marihuana y sufre de repentinos brotes psicóticos en los que se siente perseguida y amenazada por los militares de un cuartel vecino a su departamento -a los que enloquece bailando semidesnuda con música a alto volumen- y por el portero de su edificio, que se masturba en su puerta pensando en ella.

Confusión. En ese contexto, en el que además la joven fotógrafa es internada en una clínica psiquiátrica de la que sale y entra continuamente, la trama empieza a hacerse cada vez más oscura y ambigua. Pablo no sabe si está viviendo un sueño o una ilusión, y mientras todo eso sucede, también afloran algunos fantasmas del pasado sangriento de la Argentina de la última dictadura militar.

"Me servía dramáticamente, era interesante como tema, y aunque yo no aludo explícitamente a temas políticos en mis películas, en casi todas hay menciones a la dolorosa historia de la dictadura militar".

"Por otra parte, las ilusiones que vive el protagonista son bastante peligrosas y lo llevan a un punto sin retorno. Un poco quizás por eso utilicé el término rehén, porque Pablo termina un poco atrapado por esos sueños. De hecho, él podría haberse bajado a tiempo de esa relación, el mundo está lleno de chicas como esa y ya probó que puede enamorarse de vuelta, pero no se baja y queda tomado por ella", explicó Subiela.

El cineasta apuntó que, al escribir el guión, siguió "la ortodoxia del guión clásico norteamericano y por eso es posible que la película sea un thriller psicológico, porque quería mantener al espectador inquieto y atrapado por el relato, con algunas dosis de suspenso. Quise hacer una película con varias capas de posibilidades y sentidos, una historia bastante ambigua".

"En cada lugar la película permite distintas lecturas, y por eso tengo mucha expectativa para saber qué entiende el público argentino de esta historia. Todo es posible en la película, porque no se aclara nada, pero yo creo que es una historia real y muy dramática sobre un hombre que no quiere perderse el último tren, un consumidor de pasiones", definió Subiela.

La clave estética de la película, que compitió en los festivales de El Cairo (Egipto) y Washington (Estados Unidos), es justamente la ambigüedad, el misterio, las zonas oscuras de la realidad, lo que el autor define como "realismo sospechoso", toda una marca en la obra del autor de "Ultimas imágenes del naufragio" y "Las aventuras de Dios".

Madurez. Según Subiela, el filme "puede ser entendido como el canto del cisne de un hombre maduro que le teme a la vejez y se aferra a una última ilusión amorosa, puede ser una parábola sobre la realidad actual, puede ser la descripción del proceso creativo de un escritor o bien una historia donde los fantasmas del pasado reaparecen para llevarse a alguien de vez en cuando", aventuró.

En relación a la necesidad de Pablo de sentirse joven, Subiela apuntó que "mucha gente decreta su muerte antes de morir físicamente y hay algunos viejos de 40 años. Yo no creo en el tiempo cronológico, la vejez es una actitud y una elección, incluso hay gente que se muere antes de que se le declare la muerte efectiva".

En ese sentido, el realizador dijo que "ella redescubre la energía sexual de él, que estaba en un segundo plano como corresponde a un tipo de su edad, y ella le permite redescubrirla. Lo reinventa, lo rejuvenece y lo devuelve al paraíso", aunque ella -explicó- "está muy desconectado de la realidad".

Por otra parte, el director sostuvo que, aunque él crea que se trata de una hija apropiada por la dictadura, "será muy interesante ver qué lectura hace la gente, pero es muy posible que su desequilibrio mental sea provocado por ese episodio, y no es casual que la madre se haya quedado sin voz y sin lengua para manifestarse", concluyó.

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