El motivo de esta carta es agradecer profundamente al equipo médico precedido por la doctora Valeria Cuminetti, al paramédico Norberto Barale y al enfermero Emilio Coppi del servicio de emergencias Ecco, por la actitud de comprensión y entrega absoluta que manifestaron cuando se presentaron en nuestra casa el día domingo 19 de mayo para aliviar y atender con respeto, carió y compasión a nuestro querido Quito, al que le quedaban pocas horas con nosotros. Ellos nos demostraron el sentido de la solidaridad y profesionalismo con el que lo trataron. Sepan ustedes que contribuyeron a aliviarle el dolor físico a él y el gran dolor espiritual a toda su familia con su atención. Que este agradecimiento les sirva para seguir trabajando con la misma dedicación, fuerza y entereza. Ojalá otros profesionales de la salud puedan aprender de ustedes a ser más humanos. Simplemente gracias. Y no dejen que la vida que vivimos los cambien.





































