Cada día vemos con asombro cómo la pléyade de genuflexos continúa su marcha en apoyo de los Kirchner. El jueves 30 de abril la CGT al frente del incondicional jefe organizó un acto con la excusa de rememorar el 1º de Mayo, acto al cual arrastró a todos los camioneros del país y llegó hasta el colmo de simular invitar a los peones de taxis, a quienes se les entregaba un ticket que, finalizado el acto, en la sede del sindicato se los recibía y contra entrega se les daban cien pesos. ¿De dónde salió ese dinero? Lo más triste del acto fue el discurso final de este servil diciendo que no se debía volver a los años 90, pero omitió recordarles a los presentes los paros durante la democracia de Alfonsín, y como corolario a su obsecuencia no hizo más que pedir que el 28 de junio se vote a la señora K. Y el homenaje al 1º de Mayo ¿dónde quedó? Es evidente que semejante campaña política dejó en evidencia el desmanejo total existente: falta de educación, seguridad, sanidad y la verdadera distribución de la riqueza. Así nuestra República va camino a convertirse en una incontenible villa y no habrá decreto de necesidad y urgencia que la salve.


































