Tengo 22 años, nací en Rosario y soy apasionada de la educación y la cultura. Hoy tomo una clara posición ante la construcción del Puerto de la Música, un maravilloso proyecto que ningún rosarino, santafesino o argentino puede negar su trascendencia. Estoy convencida que cuando una habla u opina tiene que fundamentarlo. El Puerto de la Música en un complejo cultural que incluye un centro de exposiciones, una escuela de música y una sala de conciertos. Neimeyer, uno de los grandes maestros de la historia de la arquitectura mundial, diseñó para el Puerto de la Música una bella cúpula blanca semejante a un caracol sobre la costa del Paraná, entre el Parque a la Bandera y el puerto; junto con otros dos edificios, uno cilíndrico (recorrido por una suave rampa) y otro arqueado como una banana (elevado para no interrumpir las visuales hacia el río), delimitada por una gran plaza pública. Más allá de lo arquitectónico, creo que es importante el concepto de la construcción del Puerto de la Música, que fue preocupación de Neimeyer al proyectarlo. ¿Cuál es el concepto principal? Garantizar que el espectáculo no se limite sólo a los que están en la platea del interior del teatro, sino que también alcance a los de afuera. ¿Cómo? La solución fue que el escenario, mediante la apertura de una de las paredes, se hará visible tanto desde el interior como desde una plaza central que se ubicará entre éste y un segundo edificio que contará con un restaurante y sala de exposiciones. Así, unas 30 mil personas podrán disfrutar de los espectáculos. Muchas opiniones encontradas escuché en estos días. Respeto la diversidad de opiniones, pero no respeto cuando las justificaciones carecen de contenido. Ahora bien, ¿Por qué digo esto? ¿Por qué apoyo plenamente el proyecto? ¿Qué es lo tan importante que tenemos que entender todos? Contestando a la primer pregunta, expreso que participé de asambleas ciudadanas donde las que concurrieron hicieron hincapié en la necesidad de tener algo de esta magnitud, y como si esto no alcanzara les digo que la cultura no es un gasto, sino una inversión. Como seguridad y salud, pilares de muchas políticas, la cultura y la educación también lo son, y no comprenderlo es no entender que estas dos últimas garantizan muchas de las otras. Digamos, ¿con una sociedad con una buena educación y cultura no disminuye la inseguridad, no disminuye la pobreza? Como si fuera poco, podemos ver los resultados tangibles de otros lugares como el impacto económico denominado "efecto Bilbao", que el país vasco produjo con la construcción del Museo Guggenheim, en 1997, que cada año convoca entre 800.000 y un millón de turistas, en el que el cincuenta por ciento son turistas internacionales. Entonces esto mejoraría la economía. Hasta ahora el Puerto de la Música, en mi explicación, aportaría educación, trabajo, cultura y seguridad. Pero no se crean que esto termina aquí, porque soy una joven difícil de convencer es por eso que necesito diversos sustentos que me lleven a apoyar un proyecto de tremenda magnitud. Este proyecto también genera inclusión social otorgando igualdad de oportunidades. Entonces la combinación sería, la cultura como factor de desarrollo social y económico generando nuevos empleos de trabajo desde su construcción hasta las industrias vinculadas a la cultura, el turismo y los servicios entre otros. Como refuerza significativamente la cultura, aumenta los niveles de educación y este último lleva en sus bolsillos disminución de inseguridad y pobreza. Si a esto le sumo las palabras de aprobación y apoyo de grandes conocedores del tema como lo son: Mercedes Sosa, Cristián Hernández Larguía, Ernesto Bitetti, Daniel Barenboim entre otros tantos, no tengo justificación ni excusa para no apoyar el proyecto. Entonces, ¿por qué decirle que no a un complejo cultural multidisciplinario, abierto, popular y abarcativo? No lo sé, tal vez es mi corta edad que me permite soñar con un salto, con un cambio real y tangible. Tal vez seré una soñadora, pero voy a seguir pensando que todos juntos vamos a lograrlo. Este proyecto no es solo de Binner, no es del intendente, no es del Frente Progresista Cívico y Social, es de todos nosotros y es por eso que lo tenemos que apoyar. Nosotros elegimos, después no nos quejemos. No voy a permitir que me quiten la ilusión, quiero seguir volando y creciendo, espero un mundo mejor. Ya sé que todos me dicen que con 22 años tengo que abrir los ojos y que es el ciudadano el que no quiere crecer, no quiere cambiar, no quiere la igualdad, no quiere ayudar, no quiere, no quiere. Yo voy a confiar en todos ustedes, y espero verlos de acá en adelante comprometidos con las buenas causas. No queremos hablar de partidos, no lo hagamos, no queremos hablar de gestiones, no lo hagamos, pero sí hablemos de hechos, de personas, de historia, de educación, de salud, de cultura, etcétera. As así como podemos ser conscientes y cumplir con los derechos y obligaciones que tenemos como ciudadanos. No hablemos más de individualidades, hablemos de un colectivo en el que estemos todos integrados y viéndonos como un pedacito del otro; solo así podremos cambiar las cosas.



































