El jefe de una sección policial rosarina fue detenido y separado de su cargo en
el marco de una investigación por presunto desvío de fondos destinados al combustible de un
patrullero. El oficial desplazado fue fichado e interrogado en Tribunales por los delitos supuestos
de malversación de caudales públicos y falsificación de documento público. Permanece en libertad
porque no acreditaba antecedentes penales.
La acción judicial recayó sobre el comisario Sergio R., jefe de la Brigada de
Orden Urbano (BOU) de la Unidad Regional II. Derivó de un plan de auditorías sobre el uso de bienes
y logística dispuesto por el Ministerio de Seguridad y efectuado por la Dirección de Asuntos
Internos de la policía provincial.
La auditoría detectó que un móvil afectado a la BOU (un Chevrolet Corsa Wagon
identificado con el número 2198) que estaba inutilizado y estacionado frente a la repartición
ubicada en Paraguay al 1100, aparecía en los registros oficiales como un vehículo en actividad en
el que, durante la primera quincena de 2008, se habían cargado 470 pesos de combustible (180,838
litros de gasoil). Indudablemente, dice la presentación, ese combustible fue a parar al tanque de
algún otro auto.
El 4 de diciembre último agentes de Asuntos Internos hicieron una inspección de
rutina a la BOU. Entonces supieron que la repartición tenía asignado un cupo de 1.800 pesos de
combustible mensuales para destinar a las tres patrullas con que contaba. Asimismo, los pesquisas
comprobaron que uno de los móviles (el 2198) se hallaba estacionado frente al edificio en total
estado de abandono y deterioro "presentando su carrocería signos de haber transcurrido un
prolongado período sin uso ya que debajo del mismo se hallaba acumada tierra y desperdicios".
La prueba. A partir de ese dato, los investigadores solicitaron a la División Logística de la
UR II el informe sobre la carga de combustible a los tres móviles destinados al BOU y con el
detalle comprobaron lo que preveían. El móvil 2198 que no se utilizaba para ningún servicio por
estar abandonado, había cargado 470 pesos de gasoil en una quincena.
Al analizar los libros de guardia de la BOU, los hombres de Asuntos Internos se
enteraron que en el mismo se asentaba que el móvil 2198 era entregado por los distintos turnos "en
servicio" aunque no se utilizaba para el mismo como tampoco registraba salida o ingreso alguno, ya
que estaba estacionado, con un neumático pinchado, su retrovisor izquierdo roto, ambas luces
traseras dañadas y una bosa plástica en reemplazo de la luneta trasera además de otros signos
evidentes de no haber sido movido del lugar durante bastante tiempo.
Adicional sospechoso. La misma repartición investiga por otro caso al mismo oficial. El
comisario Sergio R. fue denunciado por un policía arrepentido destacado a la BOU y data de mayo del
año pasado. Se trata del subayudante N.A.B. quien cumplía funciones administrativas en la
repartición ya que por una causa de violencia familiar en la que está implicado se le impidió
portar armas desde esa fecha.
En su presentación ante Asuntos Internos, el oficial sostuvo que Sergio R. le
ofreció un servicio de custodia adicional frente al domicilio de una familia gitana, en bulevar
Oroño al 4300, entre las 10 de la noche y las 7 de la mañana del día siguiente por lo cual cobraría
120 pesos diarios de los cuales él se quedaría con 70 y los otros 50 irían a parar al bolsillo de
su superior. Jamás le dijeron —sostiene el denunciante— el motivo por el cual se debía
cumplir con ese trabajo.
En la denuncia, que se tramita en el juzgado Correccional número 1, el oficial
N.A.B. dijo "el 24 de mayo (de 2008) el propio comisario lo llevó hasta esa casa en su auto
particular y le señaló la vivienda que debía custodiar". Incluso, dijo que cuando él le planteó que
no tenía ningún reparo ante las inclemencias del clima para hacer la guardia, su superior le
manifestó que "si hacía las cosas bien y esta gente te agarra confianza, tal vez te consigan un
auto".
Asimismo, el oficial relató que todas las mañanas, antes de dejar el servicio,
un hombre que vive en una de las casas señaladas y al que identificó como Francisco le pagaba la
suma pautada. Y que de esa situación había un testigo: el custodio privado R.A.F. quien casualmente
también cumplía servicios de vigilancia en la cuadra. No obstante, del momento en el cual N.A.B
dividía el dinero con su superior, el denunciante dijo no tener testigo alguno.
Un testigo. Parte de la denuncia fue constatada por ese agente privado ante los investigadores
de Asuntos Internos. R.F dijo pertenecer a una agencia de seguridad privada entre cuyos objetivos
estan la cuadra de Oroño al 4300 y que en los útlimos tiempos había visto a dos empleados
policiales que, con ropa de civil, se turnaban día por medio para custodiar una vivienda y cobraban
todas las mañanas tras golpear la puerta de la casa del mencionado Francisco. A uno de ellos lo
identificó como N.A.B. y del otro dijo que se llama Martín y que cubre la custodia en un Fiat 128
blanco.
En las constataciones internas hechas por la gente de Asuntos Internos quedó
comprobado que ni la Agrupación Cuerpos (de la que depende la BOU) ni la oficina de Adicionales de
la Jefatura, tenían registros de que en Oroño al 4300 se hicieran servicios adicionales. Y que en
ese lugar sólo se realizan controles especiales de taxis y colectivos a cargo de un patrullero y
dos efectivos de la Patrulla Urbana.
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Bajo la lupa
El control por auditorías del manejo de fondos seguirá en todos los ámbitos de la
policía de la provincia.